El padre Domingo Basso fue recordado como estudioso de la verdad y maestro de bioética

El padre Domingo Basso fue recordado como estudioso de la verdad y maestro de bioética


El obispo auxiliar de Buenos Aires monseñor Enrique Eguía Seguí presidió la concelebración de la misa exequial del padre Domingo Basso O.P. en la basílica del Santísimo Rosario (convento de Santo Domingo), Avenida Belgrano y Defensa.

En la homilía, el prior provincial de la Orden de Predicadores (dominicos), fray Pablo Sicouly, agradeció al Señor por la fecundidad de su vida. Lo destacó como fraile predicador estudioso de la verdad y la belleza de Dios, como maestro a la luz de Santo Tomás de Aquino y como fiel servidor del pueblo de Dios “in medio Ecclesiae” (en medio de la Iglesia).


En unas palabras finales, el obispo auxiliar de La Plata monseñor Alberto Bochatey OSA señaló su sabiduría profunda y cómo promovió en nuestro país y en otros países latinoamericanos el estudio de la bioética.


Concelebraron la misa unos veinte sacerdotes y asistió un centenar de personas. El rector de la Universidad Católica Argentina (UCA), monseñor Víctor Manuel Fernández, de viaje fuera del país, envió un mensaje diciendo que con dolor se uniría a la distancia en la oración por quien fue rector de esa casa de estudios entre 1994 y 1999. “Apreciamos tanto su sabiduría y su pasión por la verdad”, decía el mensaje que fue leído al concluir la misa.


Estuvieron presentes los tres vicerrectores de la UCA, Beatriz Balian, Gabriel Limodio y Horacio Rodríguez Penelas, y dos ex vicerrectores, Alberto Parselis y Eduardo M. Quintana (que acompañó a Basso en su gestión).


También asistieron profesores ligados al campo de la bioética, en el instituto de esa especialidad de la UCA y en el Consorcio de Médicos Católicos, como los doctores Hugo Obiglio, Carlos Ray, Roberto Dabusti, Horacio Navarro Pizzurno y Nicolás Lafferriere.


Entre otros, estuvieron el decano de Derecho de la UCA, Daniel Herrera, y docentes como Hector Delbosco, Marisel Donadío de Gandolfi, Juan Manuel Medrano, Enrique Morad, etc.


Asistió el director de Culto Católico de la Nación, Luis Saguier Fonrouge. Se hicieron presentes también el rector de la Universidad de la Marina Mercante, Norberto Fraga; el periodista Tito Garabal, director de prensa de la Universidad Catòlica de La Plata (UCALP), y el director de la Exposición del Libro Católico, Manuel Outeda Blanco, que este año iba a entregar el Premio Leonardo Castellani al padre Basso.


Se leyeron mensajes de saludo del obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, y del arzobispo emérito de Rosario, monseñor Eduardo MIrás –que compartió “innumerables años de cátedra en la UCA”-, y se mencionó que habían enviado saludos el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, y el vicario regional del Opus Dei, monseñor Mariano Fazio.


En la homilía, fray Pablo Sicouly señaló que fue un maestro a la luz de Santo Tomás de Aquino. Lo destacó en la enseñanza de la teología moral. Recordó que la Orden de Predicadores lo envió a hacer su doctorado en Friburgo y en 1992 le confirió el título de maestro en Sagrada Teología, que da a quienes se han dedicado al cultivo y transmisión de la verdad en la teología.


Dio cuenta de cómo fue acompañado cariñosamente en el último tiempo por su comunidad de frailes cuando su salud era frágil. Y dijo que ellos pudieron ver cómo el rostro del padre Basso tomaba otra expresión, de mayor paz, serenidad, benignidad, quizá porque estaba aproximándose al llamado del Señor.


Monseñor Bochatey dijoi que enseñó a pensar a muchos y dio todo de sí en el estudio profundo y sincero de la bioética. Y concluyó despidiéndolo: “Gracias. Buen viaje”.


Reseña biográfica de Fr. Domingo María Basso OP (1929-2014)


Fray Domingo María Basso nació en Rosario, provincia de Santa Fe, el 16 de mayo de 1929. Inició sus estudios eclesiásticos en el seminario arquidiocesano San Carlos Borromeo, de Rosario.


En noviembre de 1946 ingreso a la Orden de Predicadores. Cursó los estudios de filosofía y teología en Buenos Aires, Granada (España) y Roma, donde recibió la ordenación sacerdotal el 30 de mayo de 1953. Allí obtuvo, en el Pontificio Colegio Angelicum (hoy Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino in Urbe) el grado de Lector en Filosofía y Teología.


A partir de 1957 asumió las cátedras de Antropología Filosófica, Ética y Teología Moral en el Centro de Estudios Institucionales de la Orden Dominicana en Buenos Aires. En 1959 fue nombrado profesor titular de Teología Moral en las Facultades de Filosofía, Derecho y Economía de la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires (UCA). En 1962 presentó su tesis de doctorado en la Facultad de Teología de la Universidad de Friburgo (Suiza). En 1964 fue nombrado profesor ordinario de Teología Moral en la Facultad de Teología de la UCA. Simultáneamente fue profesor de Teología Moral en diversos seminarios e instituciones católicas.


Desde 1964 se desempeñó como asesor eclesiástico del Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires. Las exigencias de dicho cargo lo condujeron a especializarse en ética biomédica, habiendo participado en numerosos congresos nacionales e internacionales. Entre otras responsabilidades y actividades que el padre Basso desempeñó en este campo se incluyen: miembro titular de la Comisión Nacional de Bioética del Ministerio de Salud y Acción Social como representante de la Conferencia Episcopal Argentina, perito de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, asesor de la Comisión arquidiocesana para la defensa de la vida humana, de la Federación Latinoamericana de Organizaciones Médicas Católicas y cofundador del Centro de Investigaciones en Ética Biomédica.


En 1970 fue designado por la Conferencia Episcopal Argentina asesor nacional del Consejo Superior de la rama de Profesionales de la Acción Católica Argentina, oficio que desempeñó por cuatro períodos consecutivos, hasta 1987. Dicha tarea lo llevó a profundizar e iluminar teológicamente la responsabilidad de los profesionales laicos en la sociedad contemporánea.


En el seno de la Orden de Predicadores ejerció diversos oficios, como el de Regente de Estudios (1964 a 1972 y 1974 a 1982), Prior del Convento de Santo Domingo de Buenos Aires y Prior Provincial (1983-1991). En 1992 la Orden le confirió él grado de "Maestro en Sagrada Teología", que se otorga a quienes se han distinguido especialmente en la docencia e investigación.


En 1994 fue designado por el papa Juan Pablo II consultor del Pontificio Consejo para la pastoral de los Agentes Sanitarios, oficio que desempeñó hasta el año 2006.


Pertenecía, como miembro de número, a la Pontificia Academia Romana de Santo Tomás de Aquino y a la Pontificia Academia para la Vida.


En 1994 el La Conferencia Episcopal Argentina lo designó Rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires, cargo que desempeñó hasta fines de 1999. Durante su rectorado tuvo lugar la fundación del Instituto de Ética Biomédica de la UCA. En el año 2000 fue designado Rector Emérito de dicha universidad.


El padre Domingo Basso es autor de numerosos estudios, ensayos y artículos sobre temas de teología moral, espiritualidad cristiana y bioética, publicados en revistas, actas de congresos y simposios, o colecciones especiales de la Argentina y de otros países. En cuanto a sus fuentes inspiradoras y sus maestros, debe mencionarse ante todo a Santo Tomás de Aquino, de quien se ha sentido siempre discípulo, y a partir de cuyo pensamiento ha desarrollado la exposición de los tratados teológico-morales y su propia reflexión. También corresponde recordar a algunos de sus profesores, mediadores fieles y creativos de esa tradición doctrinal en los años de su estudio a mediados del siglo XX, como los padres dominicos Louis-Bertrand Gillon, Thomas Deman, Michel-Maríe Labourdette y Santiago Ramírez. Entre sus condiscípulos recuerda y valora especialmente la figura del padre Ceslas Pinckaers, de fecunda labor en el campo de la teología moral en la Facultad de Teología de la Universidad de Friburgo (Suiza).


En la tradición de Santo Tomás de Aquino y sobre las huellas de los mencionados maestros, el padre Basso ha desarrollado una prolongada y fecunda labor teológica al servicio de la verdad y de la vida. La Encíclica Evangelium Vitae del 25 de marzo de 1995 menciona: el desarrollo de la bioética como un signo de esperanza. El padre Basso percibió tempranamente la importancia de esta nueva disciplina, como lo manifiesta en su libro Nacer y morir con dignidad. Estudios de bioética contemporánea (1989) y ha sido uno de los primeros en cultivarla y difundirla en la Argentina.


Por todo ello, el conjunto de su obra cobra un valor ejemplar como testimonio de dedicación fiel y fecunda a la teología moral y como invitación a las generaciones más jóvenes a continuar esta tarea con competencia y fidelidad.+



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