“La cuestión es no solamente sentirse mejor sino ser objetivamente mejores”




La Plata (Buenos Aires) (AICA): El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, aseguró que “el año nuevo nos muestra que las cosas no son totalmente caducas, que están destinadas por la creación bondadosa de Dios a perdurar. Y tenemos otro período que el Señor nos da para ser mejores, para que el balance al final de ese año nuevo sea un poquito mejor que el anterior y es así como uno va creciendo”. Asimismo, pidió pensar estas cosas porque si las llevamos a la práctica “vamos a sentirnos mejor, porque vamos a hacer lo mejor. La cuestión no es solamente sentirse mejor sino ser objetivamente mejores. Y eso se lo tenemos que pedir a Dios en la transición del año viejo al año nuevo”.

Ante la proximidad del comienzo de un año nuevo, el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, señaló que “no debemos crecer solamente en años y en canas, debemos crecer sobre todo en la postura personal, en la riqueza interior y, especialmente, yo diría, en el modo como nos relacionamos con el mundo, con nuestra familia, con nuestros amigos y con aquellos que pasan por la calle junto a nosotros”.

“Cuando decimos que el centro de la fe cristiana, del Evangelio, de la vida de los cristianos, debe ser el amor y la caridad estamos refiriéndonos a eso. La caridad incluso se concreta en rasgos cotidianos de amabilidad, de sentido común, de dulzura en el trato”, destacó en su columna semanal en el programa Claves para un Mundo Mejor.


El prelado indicó que el fin de año tiene que recordarnos “el fin de la vida, el fin para el cual hemos sido creados” que es haber “sido creados para gozar de Dios por toda la eternidad” y si bien puede filtrarse “una cierta melancolía en el año viejo” es verdad que “el año nuevo nos recrea, nos pone contentos porque empezamos otro tramo”.


Asimismo, precisó que “este pensamiento que se puede hacer, que debe hacerse del sentimiento del corazón, puede ayudarnos a pasar mejor estos dos días, ese tiempo final del año calendario. Me parece que esto puede darle otro tono a nuestro festejo anual y, al mismo tiempo, es una ocasión de renovación”.


El arzobispo platense sugirió “hacer una especie de balance del año viejo aunque a veces el balance nos pesa en las espaldas pero siempre hay alguna cosa buena, quizás muchas cosas buenas, muchas cosas buenas podemos pensar, decir, hacer. Al mismo tiempo el año nuevo nos muestra que las cosas no son totalmente caducas, que están destinadas por la creación bondadosa de Dios a perdurar. Y tenemos otro período que el Señor nos da para ser mejores, para que el balance al final de ese año nuevo sea un poquito mejor que el anterior y es así como uno va creciendo”.


Por último, monseñor Aguer pidió pensar estas cosas porque si las llevamos a la práctica “vamos a sentirnos mejor, porque vamos a hacer lo mejor. La cuestión no es solamente sentirse mejor sino ser objetivamente mejores. Y eso se lo tenemos que pedir a Dios en la transición del año viejo al año nuevo”.+


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