Mons. Aguer: “La esperanza de una Argentina posible”

Mons. Aguer: “La esperanza de una Argentina posible”

La Plata (Buenos Aires) (AICA): “El lunes, 25 de mayo, celebraremos el aniversario del Primer Gobierno Patrio, después vendrá (20 de junio) el Día de la Bandera, el (9 de julio) aniversario de la Independencia, y ya estamos enfocando lo que ocurrirá el año próximo que es la celebración del Bicentenario de nuestra Independencia”, comenzó Mons. Héctor Aguer su reflexión semanal en el programa “Claves para un mundo mejor”, emitido este sábado por canal 9 de TV. “Pensando en estas fechas -agregó el arzobispo de La Plata- se me ocurrió reflexionar hoy sobre la Argentina, sobre la Argentina actual y sus posibilidades futuras, que yo titularía: la esperanza de una Argentina posible”.
“El lunes, 25 de Mayo, celebraremos el aniversario del Primer Gobierno Patrio, después vendrá (20 de junio) el Día de la Bandera, el (9 de julio) aniversario de la Independencia, y ya estamos enfocando lo que ocurrirá el año próximo que es la celebración del Bicentenario de nuestra Independencia”, comenzó monseñor Héctor Aguer su reflexión semanal en el programa “Claves para un mundo mejor”, emitido este sábado por canal 9 de TV.

“Pensando en estas fechas -agregó el arzobispo de La Plata- se me ocurrió reflexionar hoy sobre la Argentina, por supuesto sobre la Argentina actual y sus posibilidades futuras, que yo titularía: la esperanza de una Argentina posible”.

“He oído muchas veces -continuó el prelado- decir que la Argentina es un país fracasado, que no tiene remedio. Los que dicen esto frecuentemente son aquellos a los que les ha ido muy bien en la vida y es como que ellos no fracasaron en nada. Esa sentencia que emiten indica que hay una especie de distancia allí como que a mí me va bien, que los demás se arreglen, que el país vaya por donde pueda y demás. Eso es una de las causas por las que la Argentina va a los tumbos. Algunos dicen que desde el 25 de Mayo de 1810 las cosas andan así. La verdad que si eso es un pecado original irredimible mejor dediquémonos a otra cosa, vayámonos a no sé dónde”.

“La cuestión no es esa -razonó el arzobispo platense- sino que la cuestión es qué queremos que sea la Argentina. Hay avatares muy diversos en nuestra historia pero qué pasa ahora, hay mucha gente que se queja, con plena razón, porque hay mucha gente a la que no le va bien y, por otra parte, también hay mucha gente que no tiene un afecto verdadero por el país. Hacen lo que pueden pero no hay un “affectio societatis”, como se dice en latín, que es la vinculación afectuosa con la sociedad en la que se vive y además con la historia del país que uno la carga como una mochila y una mirada al futuro. Por eso digo la esperanza de una Argentina posible”.

“La Argentina anda mal -siguió reflexionanado monseñor Aguer-, algunas veces anduvo un poco mejor, otras un poco peor pero ¿por qué tiene que ser siempre así? ¿No podemos pensar en una Argentina mejor? Algunos hacen pronósticos terribles que a uno lo hacen temblar pero nosotros podemos pensar en una Argentina mejor porque podemos pensar en una sociedad más justa, más sana, en gobiernos mejores, en clases políticas que estén verdaderamente preparadas y otras cosas”.

El prelado platense recordó que Aristóteles decía que “la virtud de la sociedad, lo que hace a una sociedad o un país, es la prudencia y dice, el filósofo, que con mayor razón esa prudencia se exige a los gobernantes. Aristóteles dice que los gobernantes tienen que tener dos cualidades fundamentales que son en primer lugar ser honestos y en segundo lugar ser competentes o sea que conozcan el oficio. Esto es no sólo que no roben, que no coimeen, que no hagan otras picardías, sino que conozcan el oficio o que al menos tengan la habilidad suficiente para elegir correctamente a sus colaboradores pero si eso no funciona es porque no funciona la sociedad, porque no tenemos afecto por el país.”

Monseñor Aguer consideró que “la cuestión no es sólo el voto. La cuestión es si nosotros somos una sociedad que piensa en el futuro. Esto es posible, no sólo porque los cristianos tenemos esperanza sino que es una esperanza humana, natural, pero fundada porque nuestro país tiene posibilidades extraordinarias. Hemos sido agraciados por la Providencia pero nosotros hemos hecho un desastre y hay que enmendar esos errores. Eso depende, de alguna manera, de todos aunque es verdad que no en el mismo grado pero sí depende de todos. Ahí está la cuestión”.+

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