Buenos Aires (AICA): Las celebraciones del Domingo de Ramos, con la que los cristianos inician la Semana Santa, se convirtieron en una proclama a favor de la vida en toda su extensión, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Los obispos alzaron su voz frente al debate por la despenalización del aborto y junto con las comunidades diocesanas gritaron: “Vale toda vida”.
Las celebraciones del Domingo de Ramos, con la que los cristianos inician la Semana Santa, se convirtieron en una proclama a favor de la vida en toda su extensión, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Los obispos alzaron su voz frente al debate por la despenalización del aborto y junto con las comunidades diocesanas gritaron: “Vale toda vida”.

En sus homilías, los prelados destacaron el sentido profundo de la Semana Santa e hicieron una exhortación fuerte a cuidar la vida.

Mons. Adolfo Canecin (Goya): “Decimos sí a la vida y no al atentado contra la vida, no al aborto y a la eutanasia y todo atentado a la vida humana, queremos asumir que la gloria de Dios es el hombre viviente, es la gloria, por eso sí a la vida y por eso no al aborto y todo atentado contra la vida y los derechos humanos en todas las etapas… En este Domingo de Ramos volvemos a proclamar el sí a la vida”.

Mons. Fernando Croxatto (Neuquén): "Creo que el Estado tiene que poner la mirada ahí, porque no se puede tratar como objeto a alguien que es sujeto; el embrión es un sujeto. Si por los problemas que nos surgen a través de la vida tenemos que eliminar a alguien, eso habla de la gran pobreza que somos como país. No tratemos como objeto a quien es sujeto y los problemas hay que enfrentarlos con grandeza como nación, para repensar y reformular caminos para atender a tantas situaciones complejas que viven las mujeres en el embarazo".

Mons. Juan Rubén Martínez (Posadas): “Desde el cigoto hay vida, no es la parte de un cuerpo que puede ser sacado. Allí en el cigoto hay una vida nueva que debe ser defendida y respetada siempre. Tenemos como cristianos que cuidar a la madre, sobre todo aquellas que sufren alguna situación de dolor y repensar que opción sería para una sociedad que no le importa la vida, nuestras acciones. Queremos unirnos a tantos hermanos, manifestando que queremos decirle que si a la Vida, y no a la muerte”.

Mons. Marcelo Martorell (Puerto Iguazú): “La vida naciente siempre fue un orgullo y una alegría para nuestras familias en cualquier circunstancia que hubiera ocurrido la concepción porque se reconoce a la vida como un don de Dios. Hoy el derecho del niño en el vientre no es respetado y se pretende que el niño es propiedad de la madre y que ella puede decidir lo que quiera sobre esta vida en sus entrañas”.

Mons. Hugo Santiago (San Nicolás de los Arroyos): “Quiero creer que seremos creativos en el amor para acompañar y contener mejor, desde el Estado y la sociedad a las mamás vulnerables. Quiero soñar con una ley de adopción desburocratizada, ágil y segura, que ante tantas parejas que ansían un hijo que no pueden tener, sea un puente con las mamás que por diversas circunstancias no podrán hacerse cargo del hijo que llevan en sus entrañas”. Texto completo de la homilía

Mons. Pedro María Laxague (Zárate-Campana): “Pongamos toda nuestra esperanza, toda nuestra fe, nuestras ganas de que haya vida y que nuestra Nación recobre la alegría de vivir y no busque llevarnos por caminos de muerte, como posibles soluciones a los dramas que existen, que no hay que negarlos, que hay que afrontarlos, hay que buscarle la vuelta. Pongámoslo en las manos de Jesús. Sin Jesús, no haremos nada”.+

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