San Fernando del Valle de Catamarca (AICA): Los sacerdotes del clero de Catamarca respaldaron la decisión del obispo diocesano, monseñor Luis Urbanc, de pedir al municipio que reubique los puestos de vendedores ambulantes que hay en las inmediaciones de la Gruta de Choya, donde se venera a la Virgen del Valle. En un comunicado, subrayaron la necesidad de “lograr un ordenamiento en un lugar tan sagrado para nosotros los catamarqueños”, para convertirlo en “un verdadero lugar de silencio y reflexión, donde pueda percibirse esa presencia mariana que fortalece la piedad y la espiritualidad de todos los que llegan peregrinando al recinto”.
Los sacerdotes del clero de Catamarca respaldaron la decisión del obispo diocesano, monseñor Luis Urbanc, de pedir al municipio que reubique los puestos de vendedores ambulantes que hay en las inmediaciones de la Gruta de Choya, donde se venera a Nuestra Señora del Valle.

“Como colaboradores del pastor diocesano, manifestamos nuestro apoyo en esta necesidad de lograr un ordenamiento en un lugar tan sagrado para nosotros los catamarqueños como es la Gruta de Choya, sobre todo para que sea un verdadero lugar de silencio y reflexión, donde pueda percibirse esa presencia mariana que fortalece la piedad y la espiritualidad de todos los que llegan peregrinando al recinto”, subrayaron en un comunicado.

“En muchos lugares de nuestro país y del mundo, siempre se intenta mantener el cuidado y el orden de los lugares sagrados dedicados al encuentro con Dios, con la Virgen y con los santos. Entendemos que no estamos pidiendo nada extraordinario al dar curso a este proyecto”, agregaron.

Texto del comunicado
“A todos los fieles laicos, y también a las personas de buena voluntad de nuestra tierra catamarqueña: En el día de ayer, martes 27 de marzo, los sacerdotes del clero de Catamarca junto a nuestro obispo diocesano, hemos vivido y celebrado una jornada verdaderamente sacerdotal, que contó con distintos momentos desde la mañana, y que concluyó con la celebración de la misa crismal en la noche, donde renovamos nuestro compromiso de ser servidores de Dios y de su pueblo.

Queremos agradecer a todas las personas que nos acompañaron con su presencia y principalmente con la oración, sabemos que son muchos los que rezan cada día por nosotros, para fortalecernos en nuestra vocación y misión diaria como pastores.

Sin embargo, habiendo tenido una jornada feliz, no somos ajenos a los acontecimientos, dichos y palabras que se han sucedido en estos días, especialmente en torno a la figura de nuestro obispo diocesano. Dicha situación fue uno de los temas que se trataron y que nos ha preocupado realmente, a tal punto de procurar respuestas y soluciones que ayuden a encaminar esta situación por sendas de paz y de tranquilidad para todas las partes.

Por un lado, nosotros como colaboradores del pastor diocesano, manifestamos nuestro apoyo en esta necesidad de lograr un ordenamiento en un lugar tan sagrado para nosotros los catamarqueños como es la “Gruta de Choya”, sobre todo para que sea un verdadero lugar de silencio y reflexión, donde pueda percibirse esa presencia mariana que fortalece la piedad y la espiritualidad de todos los que llegan peregrinando al recinto. En muchos lugares de nuestro país y del mundo, siempre se intenta mantener el cuidado y el orden de los lugares sagrados dedicados al encuentro con Dios, con la Virgen y con los Santos. Entendemos que no estamos pidiendo nada extraordinario al implementar este proyecto. Por otro lado, tanto el obispo como nosotros, entendemos las necesidades de quienes trabajan en estos puestos improvisados desde hace un tiempo en el lugar, y que en muchos casos son la fuente de ingreso para sus familias. Por tal motivo, se ha pedido la colaboración de la Municipalidad de la Ciudad de Catamarca para que nos ayude a regularizar dicha situación, incluso logrando una reubicación en locales mejor preparados, donde se optimice incluso la calidad de permanencia de cada uno de ellos. Sabemos que, en muchas de las personas que tienen los puestos, surgen miedos y resistencias por lo que pueda pasar, pero es necesario mantener el buen diálogo y confiar que toda esta transformación es para bien de todos; sobre todo para honrar de mejor manera a nuestra Madre del Valle, preparándonos para celebrar los 400 años de su presencia, donde seguro será motivo para que miles de peregrinos lleguen a venerarla. Ella nunca abandona a sus hijos que confían en su presencia, ¡le encomendemos este proyecto para mejorar nuestra realidad!

Queremos también disculparnos por palabras o actitudes que en ocasiones pueden resultarles ofensivas de nuestra parte, el ser consagrados no quita que seamos humanos, y tampoco estamos libres de las malas interpretaciones. Sin embargo, tanto nosotros como nuestro obispo, tenemos el deseo de hacer las cosas de la mejor manera, buscando hacer presente el Reinado de Dios en nuestra comunidad. Apelamos al recuerdo de tantos sacerdotes y obispos de nuestra diócesis de Catamarca que han entregado su vida y ministerio para lograr un mayor progreso y bienestar material y espiritual de nuestra sociedad.

Que nuestra Madre bendita del Valle nos proteja y nos mantenga unidos cada día en la fe de discípulos misioneros de su Hijo Jesucristo. Amén. Obispado de Catamarca”.+

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