San Francisco (Córdoba) (AICA): El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, compartió sus reflexiones con motivo de la Semana Santa. Al respecto, consideró que “este es un tiempo para salir de nosotros mismos” y propuso, en esta semana, “acercarnos al crucificado”.
El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, compartió una vez más sus reflexiones en su columna semanal en el periódico “La Voz de San Justo”. En esta oportunidad, se refirió a la Semana Santa, tiempo “para salir de nosotros mismos”.

“Se suele decir que la Semana Santa es tiempo de reflexión y meditación: unos días para el espíritu. Estoy de acuerdo, con una condición: que, al menos los cristianos, entendamos bien qué queremos decir cuando hablamos de ‘espíritu’ o de ‘meditación’”, expresó el obispo, y consideró que “más que para una introspección, este es un tiempo para salir de nosotros mismos”.

“Es un tiempo para los sentidos: ver, oír, tocar, oler y saborear. Solo si activamos todo nuestro mundo sensorial podemos realmente tener una experiencia de silencio que no sea solo relax, confort o puro placer. Un silencio que sea fecundo”, aclaró.

El prelado señaló que se trata de vivir “la actitud más revolucionaria que puede encarnar una persona: la apertura a lo que viene de fuera sin que nosotros lo hayamos programado, a lo que no disponemos ni manipulamos, a lo realmente nuevo y provocador”.

Monseñor Buenanueva planteó: “¿Qué podemos ver, oír, sentir en Pascua?”, y respondió: “A Jesús. ¿A quién si no?”. Profundizando sobre esta idea, advirtió: “No a un mito atemporal, sino a un hombre de carne y hueso, a la pasión que lo habita y que lo lleva a entregar la vida. Y, en él, a un Dios que se entrega a sí mismo, desarmado y sin segundas intenciones. Un Dios que tiene mucho para dar, para decir, para vivir y que, paradójicamente, no se impone, ni grita ni sobreactúa. Solo se entrega”.

El obispo destacó que “en medio de tantas palabras, voces y ruidos, este año, una vez más, podremos volver a oír la Palabra definitiva que Dios ha pronunciado sobre el mundo: Jesús, su Hijo, crucificado, muerto y sepultado”.

“Para muchos pasará desapercibida, sea por solitaria introspección o por dispersión”, señaló el pastor de San Francisco, pero aclaró que “es una Palabra que ya está metida profundamente en la historia humana y, desde su desarmado silencio, sigue hablando, convirtiendo y provocando. Cuando toma una vida – eso son los santos – se deja oír en todo su esplendor de Verdad”, afirmó.

Finalmente, el obispo invitó a cada uno “a escucharla, en esta Semana Santa”, y añadió: “Es más, te propongo tocar con tus manos la carne del que se entregó por amor. Porque esa Palabra se hizo carne, y plantó su morada entre nosotros. La liturgia de estos días convoca todos los sentidos para escuchar, contemplar, sentir y palpar a ese Dios humanizado”.

“El Viernes Santo, todos somos invitados a acercarnos al Crucificado, a arrodillarnos para adorarlo y a besarlo, porque el que ora y adora, ama y se deja amar. Un Dios humilde y desarmado, tanto como el ser humano apenas concebido en el vientre de una mujer”, continuó monseñor Buenanueva.

“Un Dios así, como el niño por nacer, está bajo amenaza. Pero es el único Dios capaz de despertar la fe, de convencerme con su Verdad, de iluminar mi vida, también amenazada, con la luz de su Amor”, concluyó.+

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