Mons. Han Lim Moon: tres “secretos” para dar muchos frutos

San Martín (Buenos Aires) (AICA): En su reflexión semanal, el obispo auxiliar de San Martín, monseñor Han Lim Moon, reveló “tres secretos” para dar muchos frutos en nuestra vida. “El Señor quiere dar mucho fruto, pero a través de nosotros”, manifestó.
El obispo auxiliar de San Martín, monseñor Han Lim Moon, reveló “tres secretos” que el Señor nos enseña sobre la vid y los sarmientos para dar muchos frutos en nuestra vida.

El primero, es que “todas nuestras acciones deben estar orientadas para la gloria de Dios Padre”, explicó el obispo. “De lo contrario, no vamos a tener mucho fruto”, agregó. El prelado aseveró que todas las acciones tienen orientaciones, objetivos, metas, propósitos, y señaló que “la dirección es muy importante”. “¿Para dónde están apuntando todas las cosas en nuestra vida?”, preguntó.

El segundo secreto, dijo monseñor Han Lim Moon, es que la pertenencia entre uno y Dios, “implica estabilidad y constancia”. Y animó a estar “en constante diálogo con el Señor en la oración”. “Para estar en Jesús ofrecemos nuestra vida pasada, presente, proyectos, alegría, familia, problemas, los bienes materiales, etcétera. Con todo esto vamos a dar mucho fruto”, afirmó.

Y, en tercer lugar, el secreto está en “la poda”, continuó el obispo. “La poda de formación, según la viticultura, es cuando la vid es chiquita, cuando está creciendo, el viñador va podando para que tenga una estructura que pueda producir armónicamente los frutos y pueda soportar buenos frutos”, precisó.

“Esto –añadió- aplicado a la vida cotidiana de un cristiano es tener una estructura de la vida diaria, semanal, mensual y anual planificada y programada en orden a dar mucho fruto”. Por otro lado, “la poda de fructificación, que tiene intención de mantener la estructura buena, todos los años quiere que de muchos frutos”. El obispo auxiliar de San Martín agregó que “cada año, hay brotes nuevos. Si hay brotes mal orientados, el viñador poda, y también las ramas secas o enfermas”.

“Esto, aplicado a la vida cristiana sería podar distracciones desequilibradas, apegos desordenados, quizás no necesariamente malos, pero que nos sacan mucha energía y mucho tiempo”, indicó. “Si hay vicios, evidentemente hay que podar, si hay pecado hay que arrancarlo”, asintió. Finalmente, consideró que “para las podas, el Señor utiliza principalmente dos herramientas: la Palabra eficaz y viva, escuchada y practicada, y la cruz diaria, a veces extraordinaria también”.

“El Señor quiere dar mucho fruto, pero a través de nosotros ¡El Señor cuenta contigo!”, concluyó.+

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