8º Plenario en el Congreso: “El aborto seguro sólo desgarra a la mujer”

Durante la jornada de ayer expusieron 54 nuevos disertantes en el Congreso de la Nación durante el 8º plenario de comisiones sobre la despenalización del aborto. El diputado Lipovetsky aclaró al inicio que han expuesto cerca de 300 oradores en las jornadas anteriores.

Comenzó el debate la ginecóloga de la Universidad Patagonia Austral, María Leno hablando de los riegos del uso de misoprostol: “es incomprensible que al aborto se lo llame salud pública”. Y afirmó: “El aborto seguro sólo desgarra a la mujer”. Carmen Carrizo psicóloga de la misma universidad, se detuvo en los estados psíquicos que atraviesa la mujer durante el embarazo.

Marino Miguel Muños, también psicólogo, de la Fundación Nacer de Nuevo, centró su discurso en el síndrome postaborto y los padres: “Los hombres que presionaron a las mujeres para que aborten y pagaron por la práctica sienten culpa de por vida”, afirmó. Por su parte, la médica Elena Passo analizó los casos de aborto existentes afirmando: “Debemos ayudar y contener a la mujer que abortó”. Y reclamó derechos humanos para la persona por nacer.

La licenciada en enfermería Maria Constanza Aleman compartió el dato sobre la ley nacional de enfermería: “Nos obliga a respetar la vida desde la concepción y hasta la muerte”. Marcelo Domínguez, médico tocoginecólogo y ecografista se centró en las ecografías y mostró algunas hechas al mes de gestación. Además, describió un feto de 14 semanas y aseguró que es “exactamente igual a nosotros”.

Desde la Academia Nacional de Derecho, Eduardo Sambrizzi recordó las declaraciones de la Academia Nacional de Medicina a favor de la vida y expusó: “No hay personas con distinta dignidad”. “En el aborto se suprime la vida y la libertad del niño que va a nacer”. Por su parte, la abogada y contadora Karina Estrella Etchepare, hija biológica de una menor que fue violada, les preguntó a los presentes si alguno se animaba a decirle que su vida vale menos porque es fruto de una violación. Y concluyó: “toda vida vale lo mismo”.

Elard Koch, representante del Instituto Melisa de Chile investigó el impacto de la legalización del aborto en la mortalidad materna en Latinoamérica: “La derogación del aborto terapéutico no incrementó la mortalidad materna en Chile, por el contrario, se siguió reduciendo” y aseguró que los estados más restrictivos tenían menor mortalidad materna porque contaban con mejores condiciones sociales.

El debate también contó con el testimonio de Esteban Rubén Blanco, padre adoptivo de una niña con parálisis cerebral, “hija de otra niña abusada”; y el de Gabriela Massiel Moreno: su mamá biológica la trató de abortar a los 6 meses de gestación, pero nació viva y fue abandonada en el hospital. “¿Quién defendió mis derechos?” “¿Quién pensó en mi libertad?”, preguntó a los legisladores.

Por la tarde, Silvia Domínguez, de la Asociación Joven Levántate de La Matanza disertó sobre las carencias de la zona en que trabaja y el escaso acceso a la salud pública. Luego afirmó: “El embarazo no se da por contagio”, “salvo en caso de violación, la relación es consentida”.

Desde Mendoza, la Asociación Civil Vitam, fue representada por Carmen Saraví quien desde su experiencia en acompañar a embarazadas en riesgo, aseguró que las personas que sufrieron maltrato o abuso en la infancia son más proclives a abortar. Se preocupó por “la cosificación de los seres humanos” y de que “los derechos se definan por consenso”.

La médica ginecóloga Teresita Iglesias Cortina habló del desarrollo embrionario y del binomio madre-hijo que mantiene un “diálogo sublime” y resaltó: “ninguna mujer embarazada se plantea si es una persona o un cúmulo de células”, “sabe que alberga en su vientre a un hijo”. Mientras que Eduardo Allub, tocoginecólogo de la Red de Familias de Santiago del Estero apuntó: “Si se aprueba el proyecto los médicos nos convertiremos en sicarios de una sociedad que fracasó”.

Por su parte, Alejandro Scarano, juez de paz de Santiago del Estero enfatizó: “¿Qué hay de tolerante y pluralista en eliminar a otro por mi deseo?”, recordando el artículo 29 de la Constitución Nacional. Y remató: “Estamos discutiendo si consagran, o no, el derecho a matar a una persona inocente”.

Desde Grávida, Adriana Gobbo, ginecóloga, describió los riesgos del aborto para la salud física de la gestante. Preguntó a los presentes: “¿Se le da libertad o autonomía a la mujer cuando se le ocultan las consecuencias del aborto?”.


A continuación, un resumen de las exposiciones a favor de la vida elaborado por Notivida:

TURNO MAÑANA
María Leno (Ginecóloga, Universidad Patagonia Austral): Habló de los riegos del uso de misoprostol, lo que, según indicó, hace incomprensible que al aborto se lo llame “salud pública”. Trabaja con víctimas de violación y afirmó que “el problema no es el hijo, sino la violencia que sufren”. Reclamó penas efectivas para los abusadores. “El aborto seguro sólo desgarra a la mujer”, “el aborto, legal o ilegal, la lastima”.

Carmen Carrizo (Psicóloga, Universidad Patagonia Austral): Habló de los diferentes estados psíquicos que atraviesa la mujer durante el embarazo. “La mujer que no trasciende construyendo, lo hace destruyendo”. “Cuando la negación, el activismo y los psicofármacos sean insuficientes ¿quién se hará cargo de la mujer que aborta?” No existe el “aborto seguro, porque siempre “quedan secuelas psíquicas en la mujer”.

Marino Miguel Muños (Psicólogo, Fundación Nacer de Nuevo): Atiende desde hace años a mujeres y hombres con síndrome postaborto. “No se puede legalizar el aborto sin tener en cuenta el impacto psicosocial”. “Los hombres que presionaron a las mujeres para que aborten y pagaron por la práctica sienten culpa de por vida”. “Los que perdieron un hijo y lamentan su pérdida, no son tenidos en cuenta”. “Todo niño por nacer tiene un padre”, enfatizó.

Esteban Rubén Blanco (Testimonio): Narró que él y su esposa adoptaron “a una niña”, con parálisis cerebral, “hija de otra niña abusada”. Comenzaron con una guarda pre-adoptiva y junto a sus dos hijos, que ya cursaban la secundaria, decidieron pedir la adopción plena. Su hija vivió 5 años y 3 meses y fue “un triunfo de la vida sobre la muerte”. Le pidió a los legisladores que protejan la vida en toda circunstancia.

Maria Constanza Aleman (Lic. en enfermería): Integra un equipo de cuidados paliativos. “Cuando se ve a un feto -parido en un aborto natural o provocado- no hay otra posibilidad que ver a un ser humano”. Por eso tratan que durante la ecografía la mujer que quiere abortar no vea la imagen y no escuche los latidos, alegó. “La mujer no puede decidir con autonomía sin la información adecuada”. “La Ley nacional de enfermería nos obliga a respetar la vida desde la concepción y hasta la muerte”.

Valeria Zimmerman (Médico veterinaria): Le recomendaron abortar en EEUU cuando le detectaron trombofilia durante el embarazo. En Argentina dio a luz a mellizas antes de las 20 semanas de embarazo, las describió y agregó que las bautizó y las mimó durante unas pocas horas hasta que fallecieron. Comparó su experiencia con la de las mujeres que abortan, que no entierran a sus hijos y no le ponen
nombre.

Eduardo Sambrizzi (Academia Nacional de Derecho): Recordó las declaraciones de la Academia Nacional de Medicina a favor de la vida, y agregó que lo mismo sostiene la Constitución Nacional. Mencionó el “Fallo Portal de Belén” y el del caso “Elvira Sánchez”. Habló de la dignidad de la persona humana y de sus derechos. Destacó que “no hay personas con distinta dignidad”. “En el aborto se suprime la vida y la libertad del niño que va a nacer”. “Ante embarazos no deseados debe actuar el estado”.

Marcelo Domínguez (Médico Tocoginecólogo y ecografista): Habló del ciclo menstrual de la mujer: del día 14 como el momento de la concepción y del día 23 como el de la implantación. Mostró ecografías hechas al mes de gestación. Describió un raspado uterino evacuador, una práctica quirúrgica que conlleva internación, cuidados, anestesia y un equipo médico calificado. Describió un feto de 14 semanas y aseguró que es “exactamente igual a nosotros”.

Elard Koch (Instituto Melisa, Chile): Investigó el impacto de la legalización del aborto en la mortalidad materna, en varios países de Latinoamérica. Explicó en qué consiste la mortalidad materna (MM) y la tasa con la que se mide. Dijo que los 50 países con menor tasa de MM están por debajo de 20/100.000 (20 muertes por cada 100.000 nacidos vivos). “La derogación del aborto terapéutico no incrementó la mortalidad materna en Chile, por el contrario, se siguió reduciendo”. Reveló que la correlación entre dos fenómenos no significa que sean causa y efecto y dio ejemplos de sucesos correlativos: MM / educación, MM / agua potable y MM / postergación de la maternidad. “La educación de la mujer hace crecer todos los otros factores que impactan positivamente en la reducción de la MM”. “La atención obstétrica oportuna es muy importante para reducir la MM”, “eso se ve claramente en zonas rurales”. Refirió el estudio hecho en México, “un país federal con distinta legislación en sus distritos y con aborto a demanda sólo en el distrito federal”. Según Koch, los estados más restrictivos tenían menor mortalidad materna porque contaban con mejores condiciones sociales. Los profesionales encuestados para calcular el índice con que se proyecta el número de egresos hospitalarios y calcular la cantidad de abortos que se realizan; son elegidos, en general, con un “sesgo ideológico” por lo que la cifra “está habitualmente sobre estimada”.

TURNO TARDE
Gabriela Massiel Moreno (sobreviviente de un aborto): Contó que su mamá biológica la trató de abortar a los 6 meses de gestación, pero nació viva y fue abandonada en el hospital. Por el intento de aborto sufre una parálisis cerebral que afecta su motricidad. Fue adoptada por un matrimonio que no podía tener hijos y logró estudiar; se casó hace 4 años y tiene dos hijos pequeños. Volviendo a su origen dijo: “¿Quién defendió mis derechos?” “¿Quién pensó en mi libertad?” “¿Por qué se sintieron con derecho a matarme?”

Silvia Domínguez (Asociación Joven Levántate, La Matanza): Disertó sobre las carencias de la zona en que trabaja. Contó que nunca abortó pero que decidió no tener hijos y se siente “libre”. “Muchas de mis vecinas mueren por situaciones de salud cotidiana que no son el aborto”. Para “hacerse una ecografía hay que pedir turno dos meses antes”, “no hay acceso a la salud”. “La mujer que hizo una elección libre, después no puede matar a su hijo”. “El embarazo no se da por contagio”, “salvo en caso de violación, la relación es consentida”.

Carmen Saraví (Vitam, Mendoza): Aseguró, desde su experiencia en acompañar a embarazadas en riesgo, que las personas que sufrieron maltrato o abuso en la infancia son más proclives a abortar. Le preocupa que “los derechos se definan por consenso” y “primen los de los más fuertes”. También que se diseñen políticas públicas “que cosifiquen seres humanos”.

Teresita Iglesias Cortina (Ginecóloga): “La ley debe cooperar con el bien común”. Habló del desarrollo embrionario y del binomio madre-hijo que mantiene un diálogo sublime. Por su experiencia aseguró que ninguna mujer que toma conocimiento de que está embarazada se plantea “si es una persona o un cúmulo de células”, “sabe que alberga en su vientre a un hijo”. Enfatizó que desde la boca para afuera se puede ser militante abortista, pero “de la boca para adentro el aborto siempre destruye”. Pidió educación, acompañamiento a la embrazada en riesgo y que se tenga en cuenta al varón.

Alejandro Scarano (Juez de Paz, Sgo. del Estero): Remarcó la inconstitucionalidad del proyecto en estudio. Les recordó a los legisladores el artículo 29 de la Constitución Nacional que les impide otorgar supremacías a un grupo sobre otro y que a los que lo hacen los llama “infames traidores a la patria”. “¿Qué hay de tolerante y pluralista en eliminar a otro por mi deseo?” “Estamos discutiendo si consagran, o no, el derecho a matar a una persona inocente”. “No hay una ley más machista”.

Eduardo Allub (Tocoginecólogo, Red de Familias de Sgo. del Estero): Destacó que la ciencia muestra irrefutablemente cómo es el inicio de la vida. Habló del proceso “gradual, continuo y vital” que comienza con la concepción. “La interrupción de ese proceso vital en el útero materno es el aborto”. Mencionó las estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación sobre mortalidad materna resaltando el descenso de las muertes por aborto en los últimos años. “Todo aborto pone en riesgo la vida de la madre, además de eliminar el hijo”. “Si se aprueba el proyecto los médicos nos convertiremos en sicarios de una sociedad que fracasó”.

Karina Estrella Etchepare (Abogada y contadora): Dio su testimonio en pro de los niños por nacer gestados tras una violación. Explicó que es la hija biológica de una menor que fue violada por su padrastro, que siguió adelante con su embarazo a pesar de las circunstancias y que la entregó en adopción. Les preguntó a los presentes si alguno se animaba a decirle que su vida vale menos porque es fruto de una violación. “Toda vida vale” subrayó, y recalcó: “toda vida vale lo mismo”.

Mercedes Figueroa (CAM): Habló desde su experiencia de diez años de ayuda a embrazadas en crisis. Mencionó el caso de una mujer que quería abortar porque la pareja la dejó, tras hacerse dos fecundaciones artificiales. También sobre otra a la que el novio iba a matar si no abortaba. “Si la mujer aborta porque no tiene otra opción, es perverso decir que son libres”. “El aborto las eslaviza, porque cuando se arrepienten no hay vuelta atrás” y en algún momento despierta la conciencia. “La decisión no es ser o no ser madre, la decisión es ser madre de un niño vivo o de uno muerto”.

Federico Mutti (Grávida): Hacen talleres para adolescentes en ámbitos públicos y privados. Transmitió que ellos ven al aborto como un acto de violencia y que las mujeres a la hora de abortar se sienten solas y sin apoyo. Esas mujeres, explicó, necesitan información veraz, contención y acompañamiento. Las mujeres que llegan a Grávida dicen que están “desesperadas”, y cuando hay un padre presente, ambos “están desesperados”. Trabajan sobre “las presiones o condiciones que llevan a plantearse el aborto como una opción”.

Viviana Endelman Zapata (Lic. en comunicación social, Grávida): El servicio que realiza le permite encontrarse con mujeres y varones que cursan un embarazo inesperado en una situación conflictiva. Salen a su “encuentro sin juzgarlos”. Ofrecen orientación y acompañamiento a madres, especialmente a las de sectores más desfavorecidos. Algunos dicen que los pobres “engendran más pobreza y probablemente el hijo sea un delincuente”. No obstante, Endelman llamó a trabajar creativa y generosamente para ayudarlos a tener una mejor situación. No se puede abandonar a esas madres tras el nacimiento del hijo, advirtió.

Edgardo Young (Ginecólogo, FUNDAFER): Describió las características de los gametos femenino y masculino, de la fusión de los mismos y del proceso de singamia. Para Young “la vida comienza con la singamia”, pero el especialista en fecundación artificial hizo distinciones entre la vida humana y el ser humano.

Elena Passo (Médica): Habló del comienzo de la vida y enfatizó que el patrimonio del cigoto lo identifica “como ser humano”. “Si es mi igual tiene mis mismos derechos”. Reclamó derechos humanos para la persona por nacer. “¿Por qué aplicar una condena a muerte, sin juicio, a un inocente?” Pidió “protección integral para la madre y el hijo”. Debemos ayudar y contener a la mujer que abortó, que también tiene derechos humanos al igual que los médicos a los que no se puede obligar a “violentar su conciencia”.

Gabriela Sosa (Subsecretaria de Políticas de Género de Sta.Fe): Exteriorizó que el número de nacidos vivos disminuyó en su provincia en los últimos años y que “ninguna mujer murió por aborto por la aplicación del Protocolo para la atención legal del embarazo”. Mencionó el caso de la psicóloga de Grávida que ayudó a una embarazada en riesgo y fue sancionada por el Colegio de Psicólogos de Santa Fe, pero sobreseída por la justicia. Fustigó la interferencia de grupos “conservadores y anacrónicos” en los casos de aborto.

Adriana Gobbo (Ginecóloga de Grávida): Describió los riesgos del aborto para la salud física de la gestante. “¿Se le da libertad o autonomía a la mujer cuando se le ocultan las consecuencias del aborto?” “En Santa Fe se bloquea el sonido del ecógrafo”. “Terminar con la vida en gestación es aceptar el fracaso de la medicina”. Manifestó que se habla mucho de aborto y poco del modo de prevención de las enfermedades ginecológicas. Pidió educación para “defender las dos vidas”.+

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