San Salvador de Jujuy (AICA): El P. Juan José Núñez OFM, al regresar de la ciudad de San Pedro, donde en la parroquia Santa Teresita, a cargo de los padres scalabrinianos, recabó testimonios necesarios para el proceso de canonización del P. Tarcisio Rubín, adelantó que la causa está en la fase final diocesana y que luego, el Tribunal que lleva adelante la causa se trasladará a otras provincias argentinas y a Chile, donde sumarán testimonios, y estima que en septiembre estará toda la documentación para ser enviada a Roma.
El padre Juan José Núñez OFM, estuvo recientemente en la parroquia Santa Teresita y beato Juan Bautista Scalabrini, en la ciudad jujeña de San Pedro, a cargo de los padres misioneros scalabrinianos, donde recabó testimonios necesarios para el proceso de canonización del padre Tarcisio Rubín. De regreso en la capital jujeña el sacerdote adelantó que la causa está en la fase final diocesana y que luego, el Tribunal integrado por cuatro presbíteros y presidido por el obispo de Jujuy, monseñor César Daniel Fernández, se trasladará hasta otras provincias argentinas y al vecino país de Chile, donde sumarán testimonios y estima que para septiembre, se tendrá toda la documentación para ser remitida a Roma.

La causa de beatificación del misionero se inició en 2008 cuando el entonces obispo de Jujuy, monseñor Marcelino Palentini SCJ, firmó el reconocimiento para continuar la causa de beatificación del misionero scalabriniano Tarcisio Rubín, expresando que había remitido documentales a la Santa Sede, a efectos de que permitan efectuar y se reconozcan los trabajos previos para presentar dicha causa.

Al año siguiente comenzó el trabajo, pero ante la muerte de monseñor Palentini caducó y en 2015, durante una ceremonia realizada en la catedral jujeña, presidida por monseñor Fernández, se procedió a la reapertura oficial del pedido de beatificación del padre Tarcisio Rubín. En la oportunidad quedó reconstituido el Tribunal de la causa de canonización.

"Estamos acompañando el proceso de canonización del padre Tarcisio Rubín, como él tuvo una ascendencia muy fuerte y prácticamente su desarrollo pastoral fue en esta ciudad, hemos venido para tomar testimonios, acompañar la causa, verificar y mantener contacto con todo aquello que nos refresca la memoria del padre Tarcisio", dijo el padre Núñez.

Tras ser consultado sobre el estado de la causa en la provincia, el franciscano sostuvo que podría decirse que se está en los momentos finales de la fase diocesana. "Esperamos concluir en septiembre, así que ya estamos tomando los últimos testimonios y reuniendo toda la información que debe ser enviada a Roma".

El padre Núñez indicó que es importante que todos los que deseen realizar su aporte a través de su testimonio o brindando algún elemento que pueda ayudar en la causa, se pongan en contacto con el párroco de Santa Teresita en la ciudad de San Pedro de Jujuy.

El Tribunal presidido por monseñor César Daniel Fernández está integrado por monseñor Antonio Hernández, por el padre Juan José Núñez OFM, y los presbíteros Cesar Lovaglio y Víctor Mario Achura, quienes trabajan juntos para lograr este objetivo.

El padre Tarcisio Rubín, una vida de santidad
El recuerdo del misionero scalabriniano está latente en el corazón de distintas comunidades jujeñas y de otras provincias argentinas, en las que dejó sembrada la semilla de la fe, de la caridad sin límites y de su profundo amor por los más humildes. Su santidad era palpable. Solía vérselo predicando, cuidando a los hijos de los zafreros mientras éstos cortaban las cañas en medio de los surcos, preparándoles la comida y hablándoles de la existencia de un Dios, para el cual todos somos iguales.

El padre Tarcisio Rubín, nació el 6 de mayo de 1929 en el pueblo de Loreggia, provincia de Padua, Italia. Fue ordenado sacerdote, el 21 de marzo de 1953 en la Catedral de la Piacenza. Llegó a la Argentina el 9 de abril de 1974.

En 1975, Dios guió sus pasos hacia el norte argentino. Fue figura preponderante en el establecimiento y organización de los misioneros scalabrinianos en la ciudad de San Pedro de Jujuy, desde donde se canalizaron las actividades tendientes a la atención de los migrantes.

A fines de septiembre de 1983, el misionero cayó gravemente enfermo y fue derivado a Córdoba. Pero desoyendo la prescripción médica, cumplió el que sería su último sueño: volver a Jujuy. Al llegar a San Pedro siguió hasta San Francisco de Valle Grande y fue a visitar las familias de Alto Calilegua. El 2 de octubre, la directora y un grupo de niños de la escuelita de Alto Calilegua, fueron a recibirlo a la entrada del pueblo. Tras celebrar la misa a las 21, se retiró a orar a la capilla.

Al día siguiente, el 3 de octubre de 1983, los niños fueron a despertarlo y encontraron su cuerpo sin vida tendido frente al altar. Sus restos descansan en la capilla del cementerio Cristo Rey de San Pedro.

Más información en el perfil de Facebook: Causa de canonización Padre Tarcisio Rubín cs.+

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