Las homilías de los obispos argentinos en los tedeum por el 25 de Mayo constituyeron un alegato a favor de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, en medio del debate por el aborto en el Congreso de la Nación, y en las que la consigna #ValeTodaVida se hizo escuchar fuerte.

Delante del presidente Mauricio Macri, los gobernadores provinciales y los jefes comunales, los prelados también hicieron un llamado a proteger a los más pobres, advirtieron sobre la necesidad de una justicia distributiva “largamente esperada”, pusieron el acento en la urgencia de volver "a Dios, fuente de toda razón y justicia", y destacaron la importancia de dar gracias a Dios en la fecha patria.

Card. Mario Aurelio Poli (Buenos Aires): “Honrando los gestos de grandeza de los Padres de la Patria, a quien hoy tenemos en la memoria agradecida, decimos que vale toda vida y ante el bello e inefable don de la concepción, si la propuesta es optar por una u otra, en esta bendita tierra austral apostamos decididamente a que vivan las dos, para Dios no hay excluidos”. » Texto completo de la homilía

Mons. Mario Antonio Cargnello (Salta): "Somos testigos del dolor de muchas mujeres presionadas hasta la pérdida de su responsabilidad en su decisión de abortar. Queremos estar al lado de tanta mujeres y varones que carga la cruz de sus decisiones sin poder perdonarse a si mismos... Que se juzgue al violador, que se lo condene, no al inocente... Despenalizar el aborto tiene el sabor de una condena a muerte del inocente. El niño en el seno no es el victimario de la madre. Esta tierra de la libertad y de la generosa acogida a todos los hombres del mundo que quieran habitarla, ¿no podrá pensar como incluir a los niños que golpean, desde el seno materno, la puerta de esta tierra para decirle: 'Recíbeme, soy un proyecto de Dios para ti, Argentina'? Salvemos las dos vidas. Esa es la consigna". Texto completo de la homilía

Mons. Jorge Lozano (San Juan de Cuyo): "Ante las situaciones de crisis económicas o necesidades de contribución, no puede caer el peso sobre los niños, los ancianos, los enfermos, la población más vulnerable... Debemos cuidar a los más frágiles, y entre ellos los niños por nacer. Francisco nos enseña que 'no es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana'. Ellos son no sólo nuestro futuro, sino nuestro presente. Ellos no hablan aún, pero su corazón late fuerte. Ellos no salen solos a la calle, pero ya están entre nosotros. Tienen derecho, porque toda vida vale". Texto completo de la homilía

Mons. Eduardo Eliseo Martín (Rosario): “Nos preocupa que hoy se ponga en duda el derecho a la vida que es el primer derecho humano... Nos preocupa también la situación por la que atraviesan nuestros hermanos más necesitados... Es deber de la autoridad tomar medidas prudentes para que los más débiles sean atendidos en sus necesidades, especialmente teniendo en cuenta el gran índice de pobreza que no se logra bajar significativamente y que desde hace varios años no se perfora el límite de la pobreza estructural". Texto completo de la homilía

Mons. Héctor Aguer (La Plata): "La democracia recuperada les debe aun mucho a los argentinos. La resolución del problema político sería, en cierto modo, poder votar a candidatos que más o menos, en lo posible, conocemos. Y por plataformas realistas, que puedan cumplirse si se ponen inteligencia, sinceridad y voluntad. El clima social de exasperación, la grieta perdurable, no ayudan a la vivencia de un diálogo veraz, republicano".

Mons. Santiago Olivera (Castrense): "Recemos por nuestra Patria que reclama nuestro compromiso solidario orientando al bien común... Conocemos el grado de deterioro moral y social que ha sufrido y sufre nuestro pueblo, y que muestra en el rostro de la pobreza, de la violencia del desencuentro por no aceptar y reconocer la historia en su totalidad, y la marginalidad, una herida que nos interpela. Esta realidad forma parte de esa deuda interna que si no se revierte puede llevarnos a una sociedad individualista empobrecida y sin compromiso social, que fue un orgullo de nuestra Patria".

Mons. Héctor Zordán (Gualeguaychú): “¡Esa es nuestra misión! Es mi misión; es tu misión… Ser sal y luz en medio del mundo…Por eso, confiar en el Señor nos lleva a comprometernos con los hermanos, nuestros vecinos, aportando lo poco o mucho que podamos para la construcción de un mundo nuevo, de una nueva Patria, de una nueva ciudad, y asumiendo así nuestra vocación de ciudadanos del mundo y constructores de una nueva civilización del amor”. Texto completo de la homilía

Mons. César Daniel Fernández (Jujuy): “Animémonos unos a otros a cuidar la fragilidad de nuestro pueblo herido. Poniendo lo que podemos de nuestro bolsillo – como hizo el buen samaritano – para que nuestra tierra sea verdadera posada para todos, sin exclusión de ninguno. Cuidemos la fragilidad de cada hombre, de cada mujer, de cada niño y de cada anciano con esa actitud solidaria y atenta del buen samaritano”. Texto completo de la homilía

Mons. Marcelo Fabián Mazzitelli (auxiliar de Mendoza): "Afirmamos el derecho humano fundamental que es el derecho a la vida, porque vale toda vida. El fruto de la concepción es un ser humano, por lo que debe ser defendido en todas las etapas de su desarrollo. Se trata de defender las dos vidas, la de la madre y la del hijo, las dos son sagradas. El debate que dramáticamente se ha instalado, hecha sus raíces en lo más profundo de nuestro tejido social y que, de alguna manera marcará el rumbo de la Nación que queremos ser... No estamos solos, el Señor nos acompaña, y el Espíritu obra la unidad en todo corazón abierto a la verdad y al bien. Que seamos instrumentos de paz, de fraternidad, de justica y de solidaridad". Texto completo de la homilía

Mons. Ariel Torrado Mosconi (Nueve de Julio): "Mirando a nuestra patria, el camino de superación está en redescubrirnos como auténticos ciudadanos -no meros habitantes o 'usuarios'- que asumen su compromiso responsable de ser partícipes de la búsqueda y construcción del bien común. Incentivar, profundizar y afianzar la 'amistad social' entre los argentinos es la condición básica para renovarnos, crecer y mejorar realmente como Nación. La Iglesia ofrece, una vez más, 'sus manos, sus oídos y su mesa' para contribuir y favorecer el reencuentro, la reconciliación y la recomposición de los argentinos".

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