Con el lema "Un lugar para la utopía del mundo unido", el Movimiento de los Focolares festejó, el 27 de abril, los primeros 50 años de la Mariápolis Lía, ubicada en la localidad bonaerense de O'Higgins. El acto, al que asistieron más de 250 adherentes y simpatizantes del movimiento, contó con la presencia de autoridades, entre ellas el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Agustín Radrizzani SDB, en cuya jurisdicción diocesana está la ciudadela focolar; el intendente de Chacabuco, doctor Víctor Aiola, representantes de diversos movimientos eclesiales, de diferentes iglesias cristianas, judíos y personas de convicciones no religiosas.

Un sueño de Chiara Lubich
Tras contemplar desde lo alto de una colina, la maravillosa abadía benedictina de Einsiedeln, surgió en Chiara Lubich y sus primeros compañeros la idea y la esperanza de que también la espiritualidad de la unidad un día “expresara algo semejante: una pequeña ciudad, pero que habría debido tener en sí los elementos de una ciudad moderna, con casas, iglesias, escuelas, negocios, puestos de trabajo y empresas. Una convivencia de personas de las más variadas, pero vinculadas entre sí por el mandamiento base de nuestra espiritualidad: ‘Ámense mutuamente como yo los he amado’, de Jesús. Se trataba de vivir en la tierra la ley trinitaria, así como se la vive en el Cielo”.

Aquellas palabras de la fundadora de los Focolares se hicieron realidad primero en Loppiano, Italia, y años más tarde en el medio de la pampa argentina, gracias a la fidelidad de Lía Brunet y Vittorio Sabbione, compañeros de Chiara, a un ideal de la unidad que empezaba a difundirse en distintas partes del mundo.

Carlos Becaría, uruguayo y corresponsable de la Mariápolis Lía, fue uno de los integrantes del primer grupo de 15 personas que fue a poner en marcha esta utopía, allá por 1968: “Se trataba de una inspiración profética. Y Lía y Vittorio permitieron que se desarrollara esa visión. Él nos decía: ‘Están aquí porque eligieron a Dios, no faltarán inconvenientes y deberán pensar en Jesús en la Cruz. Y no les ofrecemos nada hecho sino que lo tienen que construir ustedes. Nos quedamos todos, confiando en esa utopía”.

Marvi Yofre, en tanto, fue una de las primeras cinco jóvenes que en 1973 dieron su sí para ser constructoras de la ciudadela: “Habíamos llegado casi de noche, en medio de la oscuridad y con muy pocas cosas. Al otro día, al ver la pampa sin fin tuve, por un lado, una sensación de impotencia, era imposible pensar cómo sería esa nueva ciudad desde la nada. Al mismo tiempo tuve una certeza que me trascendió: sentí que sería María la que construiría esa ciudad”.

Con la presencia de numerosas autoridades eclesiales, de distintos movimientos, de diferentes iglesias cristianas, judíos y personas de convicciones no religiosas, los más de 250 presentes disfrutaron de un recorrido histórico, con imágenes de los comienzos, la visita de Chiara Lubich 20 años atrás, y el testimonio de vida de quienes han pasado por la Mariápolis viviendo una experiencia imborrable, que los ha marcado incluso en sus tareas profesionales.

Algunas apreciaciones
En ese sentido, la licenciada Nieves Tapia, fundadora del Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario y de vasta trayectoria en el ámbito educativo, quien hizo durante los años ’80 la característica Escuela de Jóvenes en la Mariápolis donde participan personas de diferentes países, manifestó que “esa experiencia me enseñó a amar mi patria como la del otro, redescubriendo mi cariño por toda América latina, ya que a partir de aquel momento cada lugar de nuestra patria grande tiene un rostro concreto. Fue dejarme interpelar por Dios sobre mi vocación y comprobar que nada es pequeño si se hace por amor en el momento presente”.

Adrián Burset, músico y productor artístico, a su vez, creció viviendo en la Mariápolis. “Este estilo de vida es parte de mi cultura. Sin querer recibí un gran regalo, que fue vivir en la normalidad algo que sigue siendo revolucionario: el amor al prójimo. Algo que intento día a día poner en práctica con mis alumnos”.

Karina Espina, licenciada en Trabajo Social, describe la experiencia en la Mariápolis como “un antes y un después. Hoy, luego de 27 años, esa vivencia permanece conmigo, es parte de mi forma de ser y de la manera en que elijo trabajar. No importa qué es lo que haga, si lo vivo como una oportunidad de generar vínculos nuevos apuntando a un mundo más fraterno”.

También Arturo Clariá, psicólogo, máster Unesco en Cultura de Paz, Ética y Valores Universales, habló de su experiencia, 20 años atrás: “Es una marca a fuego, es la muestra de que el amor trasciende la vida, es una huella que no podré y no quiero borrar más. Es desear que todos hagan esta experiencia y sientan lo mismo”.

Por otra parte, el intendente de Chacabuco, doctor Víctor Aiola, felicitó por el cincuentenario y aclaró que “si bien la Mariápolis pertenece territorialmente a Junín, nuestro sentido de pertenencia es muy grande. En esta ley del amor que se pone en práctica aquí juega un papel clave la educación. Todo lo que se hace aquí es educación, es diálogo, que transforma. Jóvenes que han pasado por aquí se han visto transformados y siendo adultos mantienen viva esa experiencia. Estoy feliz de haber sido invitado”.

Como muestra del “Diálogo a 360 grados” que Chiara Lubich le propuso a los focolares, el cierre del acontecimiento contó con la palabra de amigos representantes de diferentes convicciones religiosas y no religiosas, y aun si no pudo realizarse por cuestiones climáticas, la plantación de un ombú que simbolizara ese vínculo.

El obispo de Mercedes-Luján, monseñor Agustín Radrizzani SJ, en cuya jurisdicción eclesiástica está la Mariápolis Lía, destacó que “conmueve ver el significado que esta vida ha tenido para nuestra patria y para el mundo. Vale la pena entregar la vida por la unidad. Nos une la paz universal y el amor fraterno de la familia y los jóvenes, iluminado por la gracia de este ideal”.

Eduardo Leibobich, miembro de la organización judía para el Diálogo Interconfesional, destacó las Jornadas de la Paz que se han hecho durante varios años en la Mariápolis: “Emociona estar aquí”, expresó.

El pastor metodista Fernando Suárez, copresidente el Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos señaló que “la tradición metodista siempre trabajó por la unidad, buscando hacer realidad el mensaje de Chiara: que el mundo sea uno”.

Por su parte Mónica Leguizamón, representando a los trabajadores de la Mariápolis, “agradeció la fraternidad con la que trabajan con sus compañeros”.

Horacio Núñez, miembro de la Comisión Internacional del Diálogo entre personas de diferentes convicciones, sostuvo que “lo que nos une son los valores” y, citando a Chiara, expresó: “Unir nuestras fuerzas, las de quien no está particularmente interesado en la fe y las de quien cree, porque es demasiado bello y necesario el ideal de una humanidad libre e igual, hermanada por el respeto y el amor recíproco”.

Próximos actos celebratorios

La Mariápolis Lía tiene previstas otras dos fechas en las que continuarán los festejos durante el año. Serán los días 7, 8 y 9 de julio próximo y los días 17, 18 y 19 de noviembre. Para mayor información comunicarse a mariapolis@mariapolis.org.ar + (Carlos Mana)

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