“Creer no es imponer”. Respuesta a Darío Lopérfido

Buenos Aires (AICA): El exministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Darío Lopérfido, escribió un artículo en La Nación, en el que de alguna manera justifica la actitud del actual ministro de Cultura de Buenos Aires, Enrique Avogadro, que provocó tantas protestas de los creyentes no solo cristianos sino de otros credos. En respuesta a ese artículo el Pbro. Fernando Giannetti, responsable de la Comisión de Ecumenismo de la arquidiócesis de Buenos Aires, envió una carta a La Nación, que no fue publicada, en la que se refiere al derecho de cada uno a manifestar su religiosidad.
El exministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Darío Lopérfido, escribió recientemente un artículo, que publicó el diario La Nación, en el que se justifica, de alguna manera, la actitud del actual ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Enrique Avogadro, que agravió a los cristianos y que provocó tantas protestas de los creyentes no solo cristianos sino de otros credos.

En respuesta a la nota de Lopérfido, el presbítero Fernando Giannetti, responsable de la Comisión de Ecumenismo de la arquidiócesis de Buenos Aires, envió una carta a La Nación, que no fue publicada, en la que se refiere al derecho de cada uno a manifestar su religiosidad, derecho que cuestiona Lopérfido.

Texto de la carta
“Comentando el artículo de Darío Lopérfido del martes pasado "La pobreza del debate cultural", me atrevo a aportar que justamente por no valorar los matices en otro sentido al propuesto por el autor, se cae en una igualdad de criterios que no permite ver más allá de lo fáctico, conocido o ‘políticamente correcto".

“Me estoy refiriendo a lo ocurrido por el ministro Avogadro y cómo Lopérfido opina al respecto. Parecería que el derecho a la libertad de expresión no tiene límites, no importa con qué arrase. Cuando uno sostiene y defiende una visión religiosa de la vida que reconoce la existencia de un Ser Superior, del cual salimos y al cual volvemos, que transciende la existencia, y al que todas las religiones reconocen, aunque de manera distinta y según sus tradiciones, cuesta aceptar que ese Ser o sus imágenes o representaciones sea banalizado y birlado.

“¿Dónde queda el derecho de uno a expresar su religiosidad? Desde ya que uno no debe imponer lo que cree y, por supuesto, debe respetar las visiones distintas a las de uno. ¿Pero por qué debo ser estigmatizado por ser creyente, más aún, cristiano?

“Ser creyente -en la línea del Concilio Vaticano II- no implica ser fanático (quienes no sólo cunden en las religiones). Ser creyente en esa línea no es, como opina Lopérfido, "que su idea es la única en la que vale creer y que el que piensa distinto debe ser disciplinado". También lo suyo puede ser interpretado como una imposición despreciativa hacia los creyentes, como mínimo.

“¿Por qué no aprender a respetarnos entre todos, creyentes o no, darnos cabida unos a otros, y cuando nos equivocamos, reconocerlo y pedir perdón sin recurrir a excusas? "Sólo la verdad nos hace libres", dijo Alguien....”.

El presbítero Fernando Giannetti, además de párroco del Patrocinio de San José, es consultor del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, responsable de la Comisión arquidiocesana de Ecumenismo y diálogo Interreligioso, y secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal de Ecumenismo, Relaciones con el Judaísmo, el Islam y otras Religiones.+

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