Mons. Buenanueva: "Si Jesús está, el pan se multiplica"

San Francisco (Córdoba) (AICA): El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, compartió sus reflexiones sobre el Evangelio. Con el título “Jesús sigue multiplicando el pan”, el prelado centra sus pensamientos en la entrega de Cristo. “Si Jesús está, el pan se multiplica, la vida encuentra espacio y renace la esperanza. Sin él, la oscuridad abre la puerta a la tempestad”, expresa.
En una nueva entrega de su columna semanal en el periódico “La Voz de San Justo”, el obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, reflexionó sobre el Evangelio que narra la multiplicación de los panes.

Con el título “Jesús sigue multiplicando el pan”, el prelado meditó: “Esto pasa hoy. Jesús sigue haciendo este milagro. No suplicamos en vano: «Padre… danos hoy nuestro pan de cada día». Las manos de Jesús siguen prodigando el pan de la vida”, afirmó.

“Durante los próximos cuatro fines de semana vamos a escuchar sus palabras desentrañando el sentido profundo de ese signo luminoso: con poco más que unos peces y algunos panes que un niño pone a disposición, Jesús da de comer a una multitud. Lo hace después de elevar sus ojos al cielo y, así, abrir la tierra a la mirada benevolente de su Padre”, detalló.

Ese pan que se ofrece a todos, explicó el obispo, “es mucho más que pan. Es Él mismo, su vida, su entrega de amor. Es, además, la Eucaristía que, semana tras semana, nos convoca y, como una provocativa paradoja, despierta más que calma el hambre y la sed”.

“Jesús sigue multiplicando el pan. Y lo hace despertando el hambre de justicia. Toca los corazones. Despierta humanidad. Su Espíritu genera buenos samaritanos. Y, así, el pan de la vida empieza a saciar el hambre del mundo”, señaló.

Monseñor Buenanueva compartió luego una experiencia personal que vivió durante una visita a diferentes obras de Cáritas, donde se le ocurrió preguntar cómo se pone en marcha el ‘Hogar de Cristo’, una iniciativa para acompañar a personas con adicciones. “La respuesta que recibí fue diáfana: señalándome el lugar que nos acogía, la mesa alrededor de la cual estábamos sentados y el alimento que compartíamos, me respondieron: ‘Así, abriendo este espacio para que se acerquen los que lo necesitan… La vida se recibe como viene’”, detalló.

“Si Jesús está, el pan se multiplica, la vida encuentra espacio y renace la esperanza. Sin él, la oscuridad abre la puerta a la tempestad”, afirmó el obispo, y reconoció: “Creo que puedo decir que, esta semana, pude participar de la multiplicación de los panes y los peces. Con los ojos de la fe, pude ver a Jesús hacerlo de nuevo”.

“Vi también el rostro iluminado de los que se saciaron y, por esa experiencia, se han hecho las manos milagrosas del Señor para sus hermanos”, concluyó.+

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