Mons. Tissera presentó el Tercer Sínodo Diocesano

Quilmes (Buenos Aires) (AICA): En el marco de la Semana Diocesana de Catequesis, que se llevó a cabo en la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, de Quilmes, el obispo diocesano, monseñor Carlos José Tissera, presentó el Tercer Sínodo Diocesano. “Queremos encaminarnos hacia los 50 años de la diócesis, renovándonos con la fuerza del Evangelio, anunciándolo con alegría y esperanza”, afirmó.
En el cierre de la Semana Diocesana de Catequesis, el obispo de Quilmes, monseñor Carlos José Tissera, presentó este 26 de julio el Tercer Sínodo Diocesano.

Luego de hacer un repaso por la historia de la diócesis, mencionó principalmente al primer obispo de Quilmes, monseñor Jorge Novak, quien en su ministerio siempre tuvo presentes las enseñanzas del Concilio Vaticano II.

Entre los frutos del Concilio, el obispo destacó la institución del Sínodo de los Obispos. “Se redescubrió esta riqueza de la sinodalidad de la Iglesia, apagada por el devenir del tiempo y el envejecimiento de estructuras que no facilitaban la vida en comunión y la evangelización”, recordó, haciendo hincapié en “la novedad y la bondad del proyecto”, de la que monseñor Novak estaba convencido.

Según el primer obispo de Quilmes, señaló monseñor Tissera, se trataba de un proyecto “empeñativo”. El Manual de los Obispos afirmaba que “en el ministerio episcopal los asuntos principales son el Sínodo diocesano y la Visita pastoral. Para preparar, organizar y realizar estos dos asuntos de su ministerio debe el obispo dedicar un esfuerzo inmenso, empleando los métodos que requieren los nuevos problemas de la Iglesia en este tiempo”.

De ese modo, y recién llegado a Quilmes, relató monseñor Tissera, monseñor Novak ya tenía en mente el primer Sínodo Diocesano, inspirado en las líneas pastorales del documento diocesano conocido como Bernal 69, “una condensación de las enseñanzas conciliares, adaptadas a la realidad latinoamericana en los documentos finales de Medellín de 1968, que luego, la Conferencia Episcopal Argentina, adaptó a las circunstancias de nuestro país en el conocido documento de San Miguel de 1969”.

“En 1976, al crearse la diócesis, palpitaba en el corazón de Novak y de toda la Iglesia las preciosas enseñanzas de Pablo VI en su Exhortación Apostólica ‘Evangelii Nuntiandi’, como don valiosísimo del Año Santo 1975 y del 3º Sínodo de los Obispos sobre el tema de la Evangelización. Es así que en ese contexto resuenan con mayor fuerza las palabras iniciales de la primera homilía episcopal de Novak: ‘Ay de mí si no predico el Evangelio’”, señaló. El primer Sínodo diocesano fue anunciado en la Navidad de 1979 y convocado durante la siguiente fiesta de Pentecostés.

“El corazón de Novak vibraba al son del Espírtu Santo, a quien confiaba su vida entera: ‘Ven Espíritu Santo’ era su lema episcopal. En todo su accionar pastoral manifestaba esa confianza en el Espíritu Santo y estaba atento a sus insinuaciones. Fue un instrumento del Espíritu, para dejarse guiar por Él y dócil a su actuar, dejar que el Espíritu creara día a día la Iglesia nacida del Corazón de Jesús. Una Iglesia pobre y servicial, orante y fraterna, que hace la comunión”, destacó el prelado.

El Primer Sínodo Diocesano fue sobre la Palabra de Dios. Sus sesiones se realizaron en 1981, 1982 y 1983, mientras que el segundo fue sobre la Familia: “Familia evangelizada, familia evangelizadora”, y se desarrolló en los años 1993 y 1994.

“Porque la memoria de Novak es tan importante para la Iglesia de Quilmes, elegimos para anunciar la realización del Tercer Sínodo Diocesano, la conmemoración del 17° Aniversario de su pascua. Nos pareció que el Sínodo deberá iniciar sus sesiones en el año 2021”, comentó monseñor Tissera, ya que en ese año se cumplirán 45 años de la creación de la diócesis de Quilmes y de la ordenación e inicio del ministerio episcopal de monseñor Jorge Novak, en coincidencia con el 20º aniversario de su pascua y el 40º aniversario del Primer Sínodo Diocesano.

El obispo consideró que la convocatoria de un Sínodo en este momento se debe a que “el Sínodo está en los inicios del camino pastoral de la diócesis”, y aunque el tercero fue anunciado por monseñor Novak, no llegó a realizarse. “Se hicieron Asambleas diocesanas durante el episcopado de monseñor Stöckler, pero vemos que es necesario realizarlo, puesto que nos encontramos en un tiempo providencial”, consideró.

Del mismo modo que la Exhortación Apostólica “Evangelli Nuntiandi” del Papa Pablo VI, fue la semilla del primer Sínodo y lo guió con su enseñanza, “para nosotros hoy, la Exhortación Apostólica ‘Evangelii Gaudium’ del Papa Francisco, como él mismo lo expresa, debe ser programática para la vida de la Iglesia; el anuncio del Evangelio en el hoy de la Iglesia de Quilmes. Será un Sínodo de la Evangelización”, anticipó.

“Aquello que el Concilio Vaticano II decía: ‘El género humano se halla en un período nuevo de su historia, caracterizado por cambios profundos y acelerados, que progresivamente se extienden al universo entero’ , hoy cobra muchísima mayor fuerza. Vivimos un verdadero cambio de época. La Iglesia debe adecuarse al hombre y a la sociedad de hoy para transmitir la luz del Evangelio”, detalló.

“Es propósito del nuevo Sínodo apropiarnos de las enseñanzas del Papa Francisco, en consonancia con todo el Magisterio de la Iglesia, emanado de la Palabra de Dios y de la Tradición viva de la Iglesia de Jesucristo, para asumir la realidad en que nos toca vivir y transformarla, animados por el Espíritu del Resucitado”, aseguró monseñor Tissera.

Además, reconoció: “Queremos encaminarnos hacia los 50 años de la diócesis, renovándonos con la fuerza del Evangelio, anunciándolo con alegría y esperanza. Haciendo pie en sus cuatro ‘cauces fundacionales’ así llamados por el monseñor Jorge Novak: la opción preferencial por los pobres, la misión evangelizadora, la defensa de los derechos humanos y el ecumenismo”, enumeró.

A casi siete años del inicio de su ministerio episcopal en esta Iglesia de Quilmes, con la alegría de ser acompañado por el obispo auxiliar Marcelo Margni, monseñor Tissera consideró que “el Señor nos pide ponernos a la escucha de Dios y de su pueblo, como decía monseñor Angelelli: ‘Con un oído en el pueblo y otro en el Evangelio’. Y, así, caminar juntos, eso es Sínodo”, sostuvo.+

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