“¡No teman! ¡No se achiquen! ¡No nos defrauden!”, pidió Mons. Cargnello a los senadores

Salta (AICA): En respuesta a la convocatoria de la Conferencia Episcopal Argentina a celebrar el 8 de julio en la basílica y santuario nacional Nuestra Señora de Luján, la arquidiócesis de Salta acompañó la iniciativa con una misa presidida por el obispo, monseñor Mario Cargnello en la catedral Nuestro Señor y Virgen del Milagro.
Con una misa presidida por el arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello, la comunidad salteña rezó este 8 de julio por la vida.

Unidos a la convocatoria de la Conferencia Episcopal Argentina, y con el lema “A tus pies renovamos la esperanza, Vale Toda Vida”, los fieles colmaron la catedral Nuestro Señor y Virgen del Milagro para compartir la Eucaristía.

“En el origen de nuestra vida está nuestra condición humana. No hay títulos, no hay dignidades, no hay privilegio alguno. Allí, viene el Señor, allí está el Señor en el origen de nuestra condición humana”, señaló el prelado en su homilía.

“En nuestra condición humana y desde esa condición, el Espíritu entra en nuestra vida y nos pone de pie para caminar por la vida y para caminar con sentido; un sentido que nos da el Señor: ‘Yo te envío’”, añadió.

“Esto tiene que ver con tu vida y con la mía. Con cada una de nuestras vidas. Esto es así desde el momento mismo de la concepción. ¡Cuánto vale cada vida humana! ¡Cuánto ama Dios cada vida humana!”, exclamó monseñor Cargnello.

Haciendo referencia a la homilía que pronunció en Luján el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea, recordó que a la vida debemos cuidarla, defenderla y servirla: “Respetarla, porque la vida es puro don de Dios, por eso es sagrada. Nosotros no somos sus dueños. Somos administradores de este gran bien. Ella es el bien primero y fundamental, un bien que está más allá de nosotros. Un bien que no “fabricamos” aunque tengamos la maravillosa posibilidad de transmitirlo cooperando con el Creador”.

El obispo reiteró la preocupación de la Iglesia por las mujeres en situación de dificultades para concebir la vida y afirmó el compromiso de la Esposa de Cristo por acompañarlas y sostenerlas porque siempre es posible salvar y cuidar la vida. “Somos inmensamente amados por Dios que nos pensó desde la eternidad y nos conoce precisamente desde el vientre de nuestra madre”, afirmó.

“Hemos recibido nuestra vida como don, por eso debemos cuidarla, tampoco somos dueños de otra vida humana. Es otro cuerpo, otra vida sobre la que no tenemos poder. Chicos y chicas, el aborto no es un derecho sino un drama”, expresó, citando a monseñor Ojea.

Basándose en esas palabras, monseñor Cargnello destacó que “la libertad y la dignidad de las personas se asientan en la inviolabilidad de la conciencia humana. Un hombre es libre cuando su conciencia no se vende, sólo se somete ante la verdad. Una nación es libre y soberana cuando sus gobernantes deciden de cara a la verdad y no venden su conciencia a ningún poder ajeno, ni a sus intereses privados, ni a otro poder del Estado, ni a un partido político, ni a un poder económico, mediático o de presión social. Y sólo la verdad sostiene la búsqueda del bien común, sin ella el bien común se desvirtúa, se pervierte”.

“En la construcción del sistema democrático el pueblo confía la conciencia de la patria que marca su proyecto a quienes deliberan en su nombre. Así como en 1816, los congresales de julio deliberaron y decidieron la independencia nacional de cara a Dios y a la historia, hoy nuestros setenta y dos senadores deben delibrar y decidir por los más de cuarenta millones de argentinos”, señaló.

En ese sentido, y en nombre de “muchos de mis hermanos argentinos”, pidió a los senadores “que defiendan la vida, que sean creativos a la hora de defender la vida de la madre y del niño, del niño y de la madre” y aseguró: “Nos causaría mucho dolor que aprobaran una ley que legitime la eliminación de un ser humano por otro ser humano. Sería un acto injusto, un retroceso institucional. Creo que puedo animarlos a poner de pie a la Argentina en la defensa de la vida del más indefenso. Decir sí a la vida es, en esta ocasión, sembrar una nueva cultura en el corazón de una civilización herida por un clima de competencia, de descuido del otro, de falta de solidaridad eral con los hermanos. ¡No teman! ¡No se achiquen! ¡No nos defrauden!”, pidió.

“La ciencia nos avisa que una nueva vida comienza a existir desde el momento de la concepción. La jurisprudencia se ha manifestado en la voz de muy autorizados juristas que afirman la inconstitucionalidad de una ley que legalice el aborto. Que la verdad ilumine sus conciencias, queridos senadores. Que la fuerza de esta conciencia los haga audaces apara decir sí a la vida, sí a toda vida, porque toda vida vale. Y desde allí sean creativos a la hora de proponer caminos y leyes que ayuden a las mamas en su camino sagrado. Se trata de hacer posible la vida de todos, no de condenar al inocente”, aseguró.

Finalmente, destacó que “nuestro compromiso con la vida se extiende a toda vida y a toda la vida. Por eso nos provoca trabajar por una mayor justicia social, por la defensa de la niñez, por el sostén de la juventud, por el acompañamiento de los ancianos y de los enfermos. Nuestro compromiso con la vida nos estimula a hacer nuestro el dolor de los migrantes, a aceptar todo ser humano porque ‘todo hombre es mi hermano’”, concluyó.+

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