Avellaneda (Buenos Aires) (AICA): El padre Pedro Opeka CM, en sus últimos días en la Argentina, compartió en la mañana del domingo 29 de julio una misa en la parroquia María Reina de la localidad de Remedios de Escalda en la diócesis de Avellaneda-Lanús. Fue acompañado por el obispo diocesano, monseñor Rubén Frassia, el obispo de Santiago del Estero, monseñor Vicente Bokalic Iglic CM, y el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik OFMCap.
El padre Pedro Opeka CM, miembro de la Congregación de la Misión (Padres Vicentinos), quien desde hace casi 50 años desarrolla una labor humanitaria en Madagascar, en sus últimos días en la Argentina, compartió en la mañana del domingo 29 de julio una misa en la parroquia María Reina de la localidad de Remedios de Escalda en la diócesis de Avellaneda-Lanús.

En la misa, fue acompañado por el obispo diocesano, monseñor Rubén Frassia, el obispo de Santiago del Estero, monseñor Vicente Bokalic Iglic CM, y el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik OFMCap. También participaron los sacerdores Mario Ghisaura, José Bokalic, Ezequiel Bueno, entre otros diáconos y religiosos.

El sacerdote misionero se mostró muy conmovido visitando la parroquia María Reina ya que fue allí cuando a los quince años, prácticamente decidió su vocación sacerdotal y misionera: “Esta es mi casa porque es aquí donde comprendí a salir, que tengo una misión, que estamos acá para servir a la gente, para hacer el bien, ser positivos, que hagamos algo positivo por el barrio donde estamos viviendo”, confesó.

“En la Argentina en aquellos momentos había mucha actividad, mucha gente comprometida en la Iglesia, y yo dije ‘voy a ser misionero’, no para huir sino para dar la mano también en otros países donde hay más necesidades, de proclamar, vivir la Buena Noticia, el Evangelio de Jesús”, dijo a los fieles presentes recordando aquel llamado que lo llamó a misionar las periferias más existenciales.

Luego reflexionó: “Ahora vuelvo a la Argentina y me encuentro que nos hemos adormecido, que la Argentina cambió y no es la misma que yo dejé hace cincuenta años. Cambió y no para bien sino que cambió siendo más indiferente, cerrándose”.

“Con mucho amor, con mucha paciencia, con mucha imaginación, con mucha inspiración del Espíritu Santo”, puede recuperarse todo el entusiasmo que la Argentina tenía por celebrar la Palabra de Dios, afirmó. Destacó cuánta gente de buena voluntad integra las comunidades del país, a ellos les anunció: “No bajen los brazos, ¡continúen!”. Y animándolos a la misión les dijo: “¡Hay que despertarse!, ¡ir puerta a puerta e invitar a otros hermanos a que vuelvan a Jesús, que vuelvan a la Iglesia!”.

Sobre su tarea en Akamasoa, la comunidad que fundó en un basural en las afueras de Antananarivo, Madagascar, afirmó: “Yo fui hacia ellos. Akamasoa es un ejemplo porque de un infierno hemos creado un oasis de esperanza, de amistad, de fraternidad, de alegría ¡en 29 años!, pero hay que vivirlos. Así es que todo es posible, con el amor de Dios, con el amor de Jesús, con el Evangelio que es alegría ¡todo es posible!”

Al concluir, apuntó: “¡Estamos para vivir de pie!, ¡estamos para luchar!, ¡estamos para amar al hermano, a los pobres, a los que están olvidados del progreso! Para eso estamos en esta tierra, en esta vida, una sola vez. No perdamos esta oportunidad que Dios nos dio para hacer el bien. Hermano, hermana, jóvenes, ¡arriba! ¡Jesús está con nosotros!”+

Información para colaborar con la obra del padre Pedro Opeka en Akamasoa, Madagascar:

Intitulé du Compte: ASSOCIATION HUMANITAIRE AKAMASOA
Domiciliation / LA BANQUE: BNIMADAGASCAR

Código SWIFT / BIC: CLMDMGMG
Código Banque: 0000
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Dirección del Banco: BNI MADAGASCAR / 74, Rue du 26 Juin 1960
BP: 174 / ANTANANARIVO 101 / MADAGASCAR

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