Jeju (Corea del Sur) (AICA): Dar la espalda a los refugiados es un “crimen inaceptable para un cristiano”, afirmó a través una carta pastoral el obispo de Jeju, monseñor Peter Kang Woo-il, en Corea del Sur, lugar adonde, en cuestión de pocos meses, llegaron más de 500 yemenitas huyendo de la guerra, hecho que desencadenó polémica y controversias entre la población.
Dar la espalda a los refugiados es un “crimen inaceptable para un cristiano”, afirmó a través una carta pastoral el obispo de Jeju, monseñor Peter Kang Woo-il, en Corea del Sur, lugar adonde, en cuestión de pocos meses, llegaron más de 500 yemenitas huyendo de la guerra, hecho que desencadenó polémica y controversias entre la población.

Monseñor Kang recuerda a los coreanos que huyeron de la ocupación colonial japonesa: “siete millones de coreanos se dispersaron por el mundo, dependiendo de la buena voluntad de los países donde viven”, subrayó el obispo. “¡Qué enfurecidos estaríamos nosotros, si los miembros de nuestras familias que viven en otros países fuesen rechazados o expulsados por los pueblos de esos países!”

En la isla de Jeju, la polémica en torno a la migración estalló con la llegada de más de 500 solicitantes de asilo, provenientes de Yemen, que llegaron a través de un programa para la promoción del turismo, el cual permite entrar a Corea del Sur sin contar con el visado. Su llegada hizo surgir temor por la seguridad y por un posible abuso del sistema de asilo, buscando ventajas económicas. Desde el 30 de abril, el gobierno surcoreano impide a los yemenitas dejar la isla y viajar a otras zonas del país. Y a partir del 1º de junio, Yemen fue incorporado a la lista de los 11 países cuyos ciudadanos están excluidos del ingreso libre de visa.

En este momento, son más de 35.000 los solicitantes de asilo presentes en Corea del Sur, una cifra superior a los 31.500 desertores norcoreanos, a quienes se les reconoce la ciudadanía surcoreana de manera automática.

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