Buenos Aires (AICA): La Gruta de Lourdes de Mar del Plata celebró sus 80 años con una eucaristía que presidió el obispo diocesano, monseñor Gabriel Mestre, el lunes 9 de julio. La misa fue concelebrada por los sacerdotes del lugar Miguel Cacciutto y Alfredo Romero. Además, se inauguró, con la bendición del obispo, un nuevo espacio para personas con discapacidad.
Se celebró el 80 aniversario de la Gruta de Lourdes de Mar del Plata, el lunes 9 de julio. El obispo diocesano, monseñor Gabriel Mestre, presidió la eucaristía y concelebraron los sacerdotes del lugar, Miguel Cacciutto y Alfredo Romero. Además, se inauguró, con la bendición del obispo, un nuevo espacio para personas con discapacidad.

Monseñor Mestre, agradeció al Señor “por la presencia física y espiritual” del símbolo de fe por excelencia en Mar del Plata. Destacó la cantidad de visitas que recibe anualmente, de personas religiosas o no, “que de alguna manera encuentran en este lugar algo de paz, serenidad, profundidad algo que ayude a aquietar el espíritu”, manifestó. Agradeció también el trabajo de tantos hermanos que en estos 80 años, “han cuidado, tutelado, mejorado, protegido y embellecido para que pueda ser lo que es un lugar de encuentro con el Señor, la Virgen y con los hermanos”.

Con alusión al 9 de julio, Día de la Independencia argentina, agradeció por el “don de la Patria”, y resaltó “en medio de las tensiones, dificultades y conflictos a lo largo de tantos años que desde la fe podamos hacer nuestro aporte para el diálogo, la cultura del encuentro y para la justicia que necesitamos todos los argentinos y cada una de nuestras familias”.

“El Evangelio de la vida de nuestro Señor Jesucristo nos compromete, firme, clara y apasionadamente como nos pide el papa Francisco, a oponernos a cualquier intento legal que busque eliminar a los más pobres, a los más indefensos y necesitados que es la vida en el seno materno. También Jesús nos trae el Evangelio de la misericordia, nos recuerda el carisma, la presencia de las hermanas y voluntarios en el acompañamiento del hogar, ese Evangelio de la misericordia que ustedes queridos hermanos buscan vivir en el día a día en esta obra tan importante para nuestra ciudad, y tan difícil de sostener por las complicaciones que implican mantener este Evangelio de la misericordia, en este hogar”, resaltó el prelado.

Concluyó su homilía con las palabras “misericordia y vida”, para que marquen nuestro testimonio y compromiso por la Patria. “No porque queremos pelearnos con nadie, sino porque no podemos callar lo que hemos visto y oído, no podemos callar los elementos esenciales del evangelio de nuestro Señor Jesucristo”, finalizó.

Luego de la eucaristía, el obispo impartió una bendición especial en las manos a las religiosas, sacerdotes, voluntarios, personal del hogar de ancianos y enfermos crónicos, como símbolo y expresión de su entrega cotidiana, y su trabajo tan intenso en favor de la vida.

Una de las religiosas atienden la Gruta, la hermana Silvia, manifestó: “Hoy estamos recogiendo los frutos de la siembra que se hizo 80 años atrás. Realmente, tenemos la gracia y bendición que mucha gente de Mar del Plata ha acompañado los primeros pasos, a la Madre Concepción que fue la impulsora, y a los que se siguen acercando para escribir esta historia”.+

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