A 42 años de su martirio, La Rioja recordó a Mons. Angelelli

La Rioja (AICA): El administrador diocesano de La Rioja y arzobispo electo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, presidió el 5 de agosto la misa por el 42º aniversario del martirio de monseñor Enrique Angelelli, en el paraje El Pastor, de Punta de los Llanos. En su homilía, destacó que “así como Cristo se entregó por amor a nosotros, la entrega de nuestros mártires riojanos los unió fuertemente a Él para darnos vida entonces y ahora”.
El administrador diocesano de La Rioja y arzobispo electo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, presidió la misa en memoria de monseñor Enrique Angelelli, a 42 años de su martirio, en el paraje El Pastor, de Punta de los Llanos.

En su homilía, monseñor Colombo destacó que “hoy especialmente, el testimonio de monseñor Angelelli compromete la mirada de nuestro corazón para evocarlo y asumir su mensaje como un legado sagrado que nos interpela y alienta nuestro seguimiento de Jesucristo como parte de su Iglesia”.

“Monseñor Angelelli, buen pastor, nos honró con la entrega ejemplar de su vida y de su ministerio. Sí, ejemplar. Digna de imitar. Transparente y pura. Aunque no puedan verla los omnipotentes de siempre, los que juegan a ser Dios, los que explotan a sus hermanos, los que se creen superiores”, afirmó.

“Para todos los cristianos, el encuentro con Cristo, el Pan Vivo bajado del cielo, nos constituye en personas nuevas, capaces de desandar los caminos más plenos porque Dios va con nosotros y nos invita a seguirlo y a servirlo en los más pobres y necesitados”, señaló el prelado.

Además, consideró: “Nos emociona que así como Cristo se entregó por amor a nosotros, la entrega de nuestros mártires riojanos los unió fuertemente a Él para darnos vida entonces y ahora, como Iglesia de la Cruz y de la Pascua”.

Monseñor Colombo explicó qué es el martirio: “El martirio por excelencia es el de Cristo. Él entrega voluntariamente su vida para dar testimonio del amor misericordioso del Padre. Muchos otros en la historia han entregado su vida por Jesucristo o por encarnar sus enseñanzas. La Iglesia los considera mártires porque sus muertes están asociadas a la muerte de Cristo. Etimológicamente mártir significa testigo. Como Cristo, que es el ‘testigo fiel’”, citó.

“Enrique, Carlos, Gabriel y Wenceslao fueron mártires a causa del odio que impulsaba a quienes decidieron matarlos, desde el escritorio, diseñando y decidiendo los crímenes, o más concretamente, empuñando las armas homicidas. Pero en el horizonte de la entrega de nuestros mártires, sólo estaba el amor. Amor a Dios y a su Pueblo. ‘Cielos nuevos y tierras nuevas’ era la meta de quienes soñaron una Iglesia que tradujera concretamente el Evangelio del Reino de Dios”, recordó.

“Atragantados en su rencor o su visión distorsionada de la realidad, algunos siguen mancillando con palabras groseras y explicaciones inverosímiles los acontecimientos que provocaron la muerte de nuestro obispo mártir; nos duele que todavía quieran detener el camino de una Iglesia en salida, fecunda porque acoge a todos sus hijos e hijas, especialmente los más pobres y excluidos; una Iglesia que desea prolongar el espíritu de sus celebraciones y fiestas religiosas en obras de caridad y solidaridad cristianas”, lamentó el obispo.

“A esta Iglesia hoy nos está invitando el papa Francisco; es la Iglesia que monseñor Angelelli anticipó con su vida, con su ministerio y con su martirio, desplegando un intenso proyecto pastoral nacido ‘con un oído en el Pueblo y con el otro oído en el Evangelio’, consustanciado fuertemente de los aportes del Concilio Vaticano II cuya frescura y urgencia fueron captadas vitalmente por nuestro obispo mártir”, afirmó.

Finalmente, el obispo recordó que monseñor Angelelli “ha sido un hombre de paz, un servidor de la paz, que anunció la necesidad de la reconciliación nacional no como una amnesia que alcanzara hechos graves para la vida del pueblo, sino como un trabajo arduo pero necesario para vivir en sintonía con la fe profesada”.

“Cuando pienso en tantas injurias gratuitas, tanto odio destilado a pesar de los años transcurridos desde la muerte de monseñor Angelelli, me pregunto por la causa de tanta ceguera irracional, de tanta pretensión de manipular la historia para justificar la muerte y el sometimiento de la población por el terror y la miseria económica, no encuentro explicaciones y llego a descubrir que es porque en su persona confluyen el pastor auténtico y el profeta verdadero que los dejó al descubierto, desnudando con su franqueza y coherencia de vida, sus intenciones y sus prácticas religiosas y vacías”, sostuvo.

“Hermanos: el 8 de junio el papa Francisco nos invitaba a celebrar el martirio de los testigos riojanos. Cuando llegue el momento de la beatificación, seguramente el próximo año, ya se habrán dado los pasos de la organización de esa gran fiesta en que la diócesis acogerá a hermanos de todo el país que vendremos a unirnos a esta alegría. Para entonces, la espiritualidad y la liturgia en una misma dirección nos permitirán vivir y vibrar en un acontecimiento que fortalecerá a la comunidad cristiana en la contemplación de la buena nueva del Reino de Dios presente en sus mártires, Enrique, Carlos, Gabriel y Wenceslao”, anticipó el prelado.

Próximo al momento de partir de la diócesis, el arzobispo electo de Mendoza agradeció a Dios “por haber sido parte de esta bendita Iglesia martirial en estos años que nos permitieron ver definitivamente la luz, a través de la sentencia del tribunal oral federal que declaró las causas del asesinato de monseñor Angelelli y por medio del proceso canónico que probó el martirio que padecieron él y sus compañeros mártires”.

“El sabor amargo de la partida se ve fuertemente atenuado con la amistad crecida con tantos de ustedes, muchos de La Rioja pero también de tantas otras comunidades, todos desconocidos para mí hace cinco años y que ahora forman parte de mi corazón como un tesoro único, regalo de nuestros amigos Jesús y Enrique”, concluyó.+

Let's block ads! (Why?)

0 comentarios agregados