Mons. Mestre recomendó ser como niños: fieles y humildes al Señor

Mons. Mestre recomendó ser como niños: fieles y humildes al Señor

Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA): El domingo 23 de septiembre, monseñor Gabriel Mestre, obispo de Mar del Plata, reflexionó las lecturas del Evangelio en torno a tres palabras “ambición”, “justo” y “niño”. Invitó a los fieles a dar gracias por el don de la redención y la misericordia de Dios: “Por ser fieles al Señor seremos puestos a prueba, perseguidos, rechazados o no tenidos en cuenta (…) y como Él, tenemos que ser humildes y entregar la vida”, manifestó.
Con tres palabras para su habitual reflexión de domingo, monseñor Gabriel Mestre, obispo de Mar del Plata, reflexionó sobre la ambición, la justicia y los niños.

“Ustedes ‘ambicionan’…”
Esta frase la tomó monseñor Mestre de la segunda lectura, la carta del apóstol Santiago, y mencionó distintos “elementos negativos” del ser humano que aparecen tanto en esta lectura, como en el libro de la Sabiduría de la primera lectura, en el Salmo 53 y en el Evangelio. “Se podría ver cómo raíz de los diversos males está siempre la ambición desordenada y desmedida”, observó. Tanto en el plano social como en el político, estas ambiciones suceden; también en las relaciones interpersonales, apuntó el prelado marplatense. Incluso a veces, nos llevan “a una escalada de violencia que perjudica de forma severa la vida de los seres humanos y el tejido social”, reflexionó.

Jesús es el ‘justo’ puesto a prueba
Pero aquí viene el rol de Jesús, “el Justo con mayúscula que es puesto a prueba” en el relato del Evangelio. “Él es fiel y su fidelidad y obediencia por amor es lo que nos salva en su entrega en la cruz”, demostró monseñor Mestre. Es fiel y nos ama “hasta la muerte dando su vida”, sostuvo. Explicó que la redención la alcanza el Señor cuando, siendo justo “se humilla, se abaja, se hace el último para rescatarnos y salvarnos a todos”. Invitó a los fieles a dar gracias por el don de la redención y la misericordia de Dios. Pero la “suerte” del discípulo “no es diferente a la de su Maestro”, indicó el prelado. Es por eso que “por ser fieles al Señor seremos puestos a prueba, perseguidos, rechazados o no tenidos en cuenta (…) y como Él, tenemos que ser humildes y entregar la vida” completó.

El ‘niño’ como modelo
Monseñor Mestre destacó el gesto de Jesús “de poner un niño al medio de sus discípulos y abrazarlo”. Recordó que en la tradición judía, los niños eran “mal vistos” porque constantemente infringían las normas de la Ley por no poder practicarla todavía. “Jesús da vuelta el argumento y es la inocencia del niño la que hay que tener presente para ser discípulo de Dios”, afirmó el obispo de Mar del Plata. Recomendó la actitud de “dependencia del niño con su papá y su mamá”, la que debe tener “el seguidor del Señor con su Dios”. Y al concluir su prédica, citó una poesía del escritor español Miguel de Unamuno, quien “en su lucha por creer en Dios”, imploró volver a ser un niño. “Que esta poesía se vuelta oración en nuestros labios para madurar y crecer en nuestra vivencia, transmisión y compromiso de la fe”, concluyó.

Agranda la puerta, Padre,
porque no puedo pasar,
la hiciste para los niños,
yo he crecido, a mi pesar.

Si no me agrandas la puerta,
achícame, por piedad,
vuélveme a la edad bendita,
en que vivir es soñar.+

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